EL ARTE DE HACER TEATRO EN SANTA MARTHA ACATITLA

Compartimos este texto elaborado por Lourdes Camacho, miembro del Taller de Filosofía que se imparte en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla. Además se incluye una breve reflexión de la misma Lourdes sobre su experiencia como escritora, directora y parte del elenco de la obra de teatro Días de Rosas y Lágrimas, “en donde en casi todos los ensayos, todas llorábamos y esto no es más que la entrega hacia la actuación”. Con ello queremos difundir algo del trabajo que realizan las internas con el empuje de la filosofía y las humanidades pues, como dice Lourdes, “aquí en este lugar existe mucha gente con mucho talento y vocación”. #SERIE FILOSOFÍA: UN QUEHACER IMPRESCINDIBLE Agradecemos sus comentarios.

Ciudad de México, 29 de septiembre de 2018.

EL ARTE DE HACER TEATRO

Por Lourdes Camacho

Empezaré por decirles que, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, la palabra “teatro” significa el conjunto de producciones dramáticas de un autor, de una época o de una civilización. El teatro tuvo su origen en las festividades religiosas celebradas en la Grecia antigua; en los tiempos primitivos las compañías ambulantes actuaban en las plazas de las ciudades y contaban de un único autor y del coro. Esquilo introdujo un segundo actor en la acción dramática y Sófocles un tercero. Los teatros de piedra comenzaron a construirse a partir del siglo IV a.C., excavando en semicírculo la pendiente de una colina y situando en el llano del espacio dedicado a la representación; los más bellos y perfectos fueron los de Dioniso en Atenas (17000 plazas) y Epidauro (20000 plazas). Las partes principales del teatro eran la escena reservada a los actores, la orquesta reservada al coro, y el koiloom, reservado al público. La pared anterior de la escena, el prosopio, estaba formada por una superficie móvil, pintada, que reproducía el lugar de la acción: unos grandes prismas triangulares que en cada cara tenían pintadas una escena distinta, permitían al girarlos, cambiar rápidamente de decorado.

Esquilo confeccionó el ekkylema, pequeño escenario sobre ruedas, en el que eran transportados todos los personajes importantes o sobre el que se desarrollan escenas supuestamente privadas; el theologeion era un pequeño balcón adosado al prosceio, en el que aparecían los dioses del Olimpo en su celeste morada. La polis encargaba a un ciudadano rico, que se hiciese cargo de la representación y proveyese las máscaras y el decorado. Si bien la enterada fue gratuita al principio, pronto se cobró por los distintivos que daban derecho a un asiento en las gradas. Los actores siempre masculinos, habían de aprender el papel de memoria, pues no existía un apuntador o bien, estar instruidos en el canto, música y declamación, y el público era muy exigente en lo que se refiere a la potencia de la voz. Solo excepcionalmente se representaba dos veces en el mismo teatro, si bien era corriente que las compañías las repusieran en las principales poblaciones de Grecia, si habían obtenido una buena acogida entre 480 y 380 a.C. fueron estrenadas en Atenas alrededor de dos mil obras.

El teatro según los griegos es el culto de Dioniso, se mezclan tumultuosos cánticos en honor del Dios; los ditirambos. En el siglo VI a.C. el poeta Tespis introdujo en los espectáculos dionisiacos un diálogo entre el coro y el actor, así nace la tragedia que significa «canto del macho cabrío» el animal preferido por Dioniso. En ella aparece un héroe en el instante más dramático de su destino. En las fiestas en honor de Dioniso, las grandes Dionisias, que celebraban en primavera y duraban seis días, tenían lugar los concursos de tragedias.

La comedia. La palabra «comedia» significa «canto del cosmos». El «cosmos» es el cortejo de Dioniso, fiesta que incluye cantos y bailes, al igual que el actor trágico, el actor cómico lleva una máscara y además un vientre postizo para parecerse a los sátiros, compañeros de Dioniso.

Como la tragedia, la comedia conduce al espectador a tomar conciencia de los grandes problemas de la existencia, no a través del miedo sino de la risa. Así, en Las avispas o en Las nubes, Aristófanes denuncia la injusticia social, la organización judicial y las costumbres políticas de su tiempo. Sófocles, uno de los tres dramaturgos más importantes de la Grecia clásica, hizo de la tragedia un género literario adecuado para explorar en los más recónditos pliegues del alma y del comportamiento humano.

La tragedia griega pereció de manera distinta que todos los otros géneros artísticos antiguos hermanos de ella: murió suicidándose a consecuencia de un conflicto insoluble, es decir, de manera trágica, mientras que todos ellos fallecieron a edad avanzada, con una muerte muy bella y tranquila.

Pues si está de acuerdo, en efecto, con un estado natural feliz el dejar la vida sin espasmo y teniendo una bella descendencia, el final de aquellos géneros artísticos antiguos nos muestra un estado feliz de ese tipo. Con la muerte de la tragedia griega surgió en cambio, un vacío enorme, que por todas partes fue sentido profundamente: de igual modo que en tiempos de Tiberio, los navegantes griegos oían en una isla solitaria el estremecedor grito “El gran Pan ha muerto”, así resonó ahora a través del mundo griego, como un doloroso gemido. “La tragedia ha muerto” ¡Con ella se ha perdido también la poesía!

Eurípides es el primer dramaturgo que sigue una estética consciente. Intencionadamente busca los más comprensibles, sus héroes son realmente tal como hablan. Pero dicen todo, lo que son, mientras que los caracteres esquileos y sofocleos son mucho más profundos y enteros que sus palabras: propiamente balbucean acerca de sí.

“Todo tiene que ser consciente para ser bello” es la tesis euripidea paralela a la socrática “Todo tiene que ser consciente para ser bueno”. Eurípides es el poeta del racionalismo socrático. En la antigüedad griega se tenía un sentimiento de la unidad de ambos nombres, Sócrates y Eurípides. En Atenas estaba muy difundida la opinión de que Sócrates le ayudaba a Eurípides a escribir sus obras, de lo cual puede inferirse cuán grande era la finura de oído con que la gente percibía el socratismo en la tragedia euripidea. “La sabiduría consiste en el saber” y “no” se sabe nada que “no se pueda expresar, y de lo que no se pueda convencer a otro”. Esta es más o menos la norma de aquella extraña actividad misionera de Sócrates.

También el divino Platón fue en este punto víctima del socratismo: el que en el arte anterior veía sólo la imitación de las imágenes aparentes, contó también “la sublime y alabadísima” tragedia, así como el se expresa -entre las artes lisonjeras, que suelen representar únicamente lo agradable, lo lisonjero para la naturaleza sensible era lo desagradable, pero a la vez útil. Por eso enumera adrede el arte trágico junto con el arte de la limpieza y el de la cocina. A una mente sensata le repugna, dice, un arte heterogéneo y abigarrado, para una mente excitable y sensible ese arte representa una mecha peligrosa: razón suficiente para desterrar del Estado ideal a los poetas trágicos. En general, según él, los artistas forman parte de las ampliaciones superfluas del Estado, junto con las nodrizas, las modistas, los barberos y los pasteleros.

La tragedia, surgida de la profunda fuente de la compasión, es pesimista por esencia. La existencia es en ella algo muy horrible, el ser humano, algo muy insensato. El héroe de la tragedia no se evidencia como cree la estética moderna, en la lucha con el destino, tampoco sufre lo que merece. La conciencia socrática y su optimista creencia en la unión necesaria entre virtud y saber, entre felicidad y virtud.

Todo el mundo conoce las tesis socráticas: “La virtud es el saber: se peca únicamente por ignorancia. El virtuoso es feliz”. En estas tres formas básicas del optimismo está la muerte de la tragedia, que es pesimista. Esta combinación caracteriza el punto culminante del mundo griego: originalmente solo Apolo es dios del arte en Grecia, y su poder fue el que de tal modo moderó a Dioniso, que irrumpía desde Asia, que pudo surgir la más bella alianza fraterna.

En los griegos la voluntad quiso contemplarse a sí misma, transfigurada en obra de arte: para glorificarse si misma, sus criaturas tenían que sentirse dignas de ser glorificadas, tenían que volver a verse en una esfera superior, elevadas por así decirlo, a lo ideal. Con este aroma lucho la voluntad helénica contra el talento para el sufrimiento, que es un talento correlativo del artístico. De esta lucha, y como memorial de su victoria, nació la tragedia.

Desde Aristóteles en adelante, decretó que la obra teatral debe ser más dramática que en narrativa que en concepción y ejecución. El asiento de un griego era más duro que el de un norteamericano y aún él debía suspender una representación dramática después de un par de horas. Platón al proscribir de la ciudadanía a los artistas en su República, expresó al menos una verdad parcial, la intención latente en una obra de arte y sus efectos sobre el público, no siempre son los mismos. Más aún en su intención consciente el artista se oculta a si mismo un objetivo que puede estar completamente opuesto a sus más caras creencias e ideas.

La palabra teatro es un término muy amplio con el que se designa al mismo tiempo el arte de componer o representar obras dramáticas y los edificios o locales destinados a la representación de dichas obras y también de espectáculos de variedades. Aquí interesa profundizar en la primera acepción de la palabra, es decir, el teatro entendido como arte. Aunque no suele considerarse demasiado desde este punto de vista, el teatro es sin duda alguna, un arte y así lo evidencian las expresiones “arte dramático” y “arte escénico”, que son otra forma creativa de comunicación que ha estado presente en todas las civilizaciones.

Entendido como arte, el teatro puede enfocarse desde dos puntos de vista: como obra literaria y en este aspecto, su estudio corresponde al ámbito de la literatura y como obra escénica. En este último sentido el teatro reúne una gran variedad de medios de expresión artística, como son: el texto, la voz, la dicción, el gesto, la danza, el movimiento y la escenografía. El teatro se basa en el intercambio entre el universo escénico concreto y el universo real o referencial bajo la mirada del espectador. En ocasiones, el teatro se afana por hacer coincidir los signos de la presentación y la realidad (el mundo de la escena con el mundo exterior); se sitúa entonces en el campo del naturalismo, aunque le realidad representada cambia de naturaleza en el instante que penetra en el artificio de la escena. Otras veces, el teatro renuncia a imitar la vida y propone la preeminencia absoluta del momento de la representación del aquí y ahora. Los principales géneros teatrales recuerdan que son el mimo y la pantomima, los títeres y las sombras, el teatro literario y musical. El mimo, que emplea el gesto y el movimiento como única herramienta de expresión, es el más antiguo de todos, pues nació hacia el 400 a.C., en la antigua Grecia y alcanzó un gran desarrollo bajo el Imperio romano. El teatro literario basado en la puesta en escena de una obra escrita es el género que ha alcanzado mayor desarrollo. Por lo que respecta al musical, su forma más frecuente han sido la ópera, la opereta, el ballet y el cabaret.

MUJERES EN LA DRAMATURGIA MEXICANA

Un signo que caracteriza a nuestra época de fin y nuevo siglo, de fin y nuevo milenio, es sin duda la revolución femenina. No podemos negar que las mujeres hemos logrado más cambios en la vida cotidiana, en la academia, la cultura y la política en los últimos cincuenta años, que en todos los siglos anteriores, al ir transformándonos y transformar nuestros ancestrales roles “femeninos”, hemos impactado también en los roles masculinos y los contextos sociales, de tal manera que es imposible vernos ahora, mujeres y hombres como nos veíamos en antaño, es decir, siguiendo con nuestras acciones, valorizaciones y apreciaciones, un modelo cultural basado en una jerarquía desigual, en donde el ser y hacer de mujeres y hombres se da den dos direcciones perfectamente diferenciadas y determinadas: lo “femenino” y lo “masculino”. Poco a poco, las mujeres, no sin lucha y si mucha resistencia, al incursionar activamente en todos los ámbitos del quehacer humano, fuimos desdibujando esos esquemas y rompiendo sus contornos, al involucrarnos en la academia, en la política y desde luego, en el arte.

En este proceso que emprendimos hace mucho tiempo las mujeres podemos encontrar dos fenómenos que marcan tanto su producción que están alcanzando las mujeres y la forma como elemento distintivo de la escritura. En particular de la producción literaria, las mujeres están escribiendo, contando sus historias (sus propias historias), investigando, actuando, dirigiendo, en fin, no podemos de ninguna manera pasar desapercibidos el incremento de creaciones, innovaciones y transformaciones en todos estos campos se están realizando. En este sentido, y para corroborarlo, es muy grato presentar a ustedes una antología de dramaturgos, en donde el trabajo seleccionado parte precisamente de presentar la labor de una serie de mujeres contemporáneas que están haciendo lo propio y la cultura y el arte de México. Nos referimos a un conjunto de mujeres que han empezado a plantearse hacer una literatura diferente, con características y actitudes más o menos comunes, poco a poco destacando el papel que juegan sus protagonistas femeninos, por ello hablamos de las mujeres en la dramaturgia.

El otro fenómeno, al que nos hemos referido y que marca la producción de las mujeres es la forma. Tal vez aquí habría que empezar preguntándonos ¿escribimos las mujeres de manera diferente que los hombres? ¿Utilizamos al escribir un lenguaje distinto? Si es así, ¿qué determina esta diferenciación? Y si no, entonces ¿por qué nuestras historias y nuestro protagonismo como escritoras es apenas reciente?

ALGUNAS DE LAS DISCIPLINAS Y VIRTUDES DE UN ACTOR

El 14 de octubre de 1898, al inaugurarse el teatro de Arte de Moiv, el zar Fiodor de Tosltoi, con esta fecha no únicamente se abría un nuevo espacio escénico, sino también se daba a la luz pública un nuevo modo de hacer teatro.

El arte del actuar

Primera lección: Concentración

El arte no se puede enseñar. El arte significa poseer talento. Eso es algo que uno tiene o no, se puede desarrollar si se trabaja mucho, pero es imposible crear de la noche a la mañana talento. Talento y técnica. La educación del actor se debe dar a tres niveles. Primero, la educación con gimnasia rítmica, danza clásica, toda clase de ejercicios respiratorios y de impostación de voz, dicción, canto, pantomima y maquillaje, solo con la práctica se podrá dominar su propio instrumento que es su cuerpo. La segunda parte de esta educación es intelectual, cultural. La tercera parte de la educación es el entretenimiento de su voluntad creadora, el factor más importante de la acción dramática.

Segunda lección: Memoria de la emoción

El ser una persona muy realista, es una obligación del actor, la única persona capaz de soñar es la que tiene los pies bien puestos en la tierra.

Tercera lección. Acción dramática

De una acción dramática, que el escrito expresa con palabras y el actor ejecuta y actúa.

Cuarta lección: Caracterización

Consiste antes que se ponga el vestuario y el maquillaje debe dominar su caracterización. Este ser humano debe dominar si caracterización. Este ser humano debe ser real y orgánico en todos sus aspectos: físico, mental y emocional. El actor debe vivir temporalmente diferentes personalidades, en su totalidad o en parte.

Quinta lección: Observación

Vigoriza su memoria, almacena en ella toda conducta exterior y visible del ser humano. Los hace sensible a la veracidad como el fingimiento.

Sexta lección: Ritmo

Para un actor, el trabajo de adquirir el sentido del ritmo es cuestión de entregarse libre y por completo a cualquier ritmo con el que tropiece en la vida.

Séptima lección: La imaginación

La imaginación creadora es uno de los principales vehículos a través del cual el actor encuentra en sí, el camino para expresar su individualidad creadora, si no conoce la vida interior del personaje, por medio de su imaginación creadora.

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El teatro es casi la única de las artes que ha logrado sobrevivir a pesar de la devoradora mecanización de la época y en algunos lugares y ocasiones, hasta ha podido prosperar y crecer, teniendo en cuenta estas circunstancias de una historia muy larga, aunque frecuentemente interrumpida se puede suponer que el drama y su representación escénica deben constituir una expresión bien definida de las profundas necesidades sociales, urgencias que van más allá de cualquier forma particular de sociedad y de cualquier momento histórico especial.

Por lo tanto, es posible hablar también de fundamentos de la forma cuando sus únicos instrumentos de importancia nunca cambian, pues no existe la posibilidad de drama sin mínima, conflicto, argumento o discurso. Como dijimos con antelación, la palabra teatro es un término muy amplio con el que se designa al mismo tiempo el arte de componer o representar obras dramáticas y los edificios o locales destinados a la representación de dichas obras y también del espectador de variedades. El teatro en la prisión tiene otra perspectiva y convicción desde todos los puntos de vista:

  1. El público asiste, ya que la población no tiene más a dónde ir.
  2. Es un público difícil y exigente, como aquí no se paga Ningún boleto para entrar, si algo no les gusta, se retiran o silban, o sencillamente ignoran a quien está actuando.
  3. La mayoría de las personas que participan lo hacen por un reconocimiento de eventos culturales
  4. No siempre están en condiciones de ensayar, las emociones, de todas las personas que estamos encerradas, manejamos cierta inestabilidad, el lugar es muy difícil
  5. Quiero hacer un reconocimiento al apoyo incondicional, humano, asertivo y muy profesional de la Lic. Bertha Alicia Rodríguez Guzmán, que es la persona encargada de Eventos Culturales, aun así, tenemos muchas limitaciones, a veces con el audio, otras con el vestuario o con lo que se necesita para la escenografía, muchas veces es Seguridad con los tiempos y espacios.

 

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El teatro es la más antigua de todas las expresiones artísticas y quizá también la más universal, una forma creativa de comunicación, que ha estad presente en todas las civilizaciones. A la ambientación de esta obra “Días de rosas y lágrimas”, solo contribuyen el vestuario y la caracterización; sino también la escenografía, que sería el arte y disponer los decorados que en estos casos tenemos limitaciones. Tratamos de crear los decorados con compañeras que también son artistas en el arte de pintar, con la mayor fidelidad posible, las circunstancias ambientales de la obra. Aprovechando todas las posibilidades de las tres dimensiones del espacio escénico, esto siempre es una estrecha relación con el mobiliario, los accesorios, la iluminación y el sonido.

Existe, no obstante, en el mundo teatral una corriente que propugna la desnude del escenario y la supresión del decorado y de los accesorios para hacer únicamente una creación psicológica y no visual del personaje y de su entorno. A veces aquí en Santa Martha optamos por esto. Sin embargo, deseo externar que aquí en este lugar existe mucha gente con mucho talento y vocación. Para mí siempre es una grata y reconfortante experiencia cuando momentos antes de actuar veo sus caritas de mis actrices de alegría, y de repente todas preguntan ¿cómo me veo? O me dicen: Maestra, estoy muy nerviosa.

Una de las satisfacciones más grandes y hermosas es haber escrito, dirigido y actuado en Días de Rosas y Lágrimas, en donde en casi todos los ensayos, todas llorábamos y esto no es más que la entrega hacia la actuación. Esta obra tiene muchísimo mensaje para la gente que sufre problemas de alcoholismo y drogadicción. Ha sido para mí, un honor haber compartido mi humilde experiencia como asesora de teatro.

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DE LA MUERTE DEL FILÓSOFO Y LA FILÓSOFA (I)

Por Eduardo Sarmiento Gutiérrez

La historia de occidente guarda muchos episodios donde hombres y mujeres son juzgados marginados o hasta llevados a la muerte por el tipo de filosofía y práctica política que sustentan: la acusación de Anito, Meleto y Licon ante los 500 ciudadanos atenienses contra Sócrates que concluye con la ingesta de cicuta (399 a.C.), el exilio de Aristóteles en Calcis (323 a.C.), la turba de cristianos que asesinó a la filósofa neoplatónica Hipatia de Alejandría (415 d.C). Imposible no mencionar las miles de hogueras encendidas por la Iglesia Católica e inducidas por el antiguo tribunal eclesiástico (Santa Inquisición) durante la Edad Media para acabar con la vida de herejes, librepensadores, laicos, “brujas” y casos emblemáticos como la condena hacia el averroísmo de Sigiero de Bravante (1277), la muerte de Giordano Bruno (1600) o la comparecencia de Galileo Galilei (1633). Tampoco se puede olvidar que en 1564 el concilio de Trento censuró y mandó a la hoguera a El príncipe de Maquiavelo y que unos años atrás (1559) los jesuitas habían quemado al famosos secretario florentino en efigie. A esta lista se puede añadir la decapitación de Tomás Moro (1535) por su oposición a Enrique VIII o unos siglos después el filo de la hoja de la guillotina sobre Olympe de Gouges (1793), impulsora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Marx expulsado de París por petición del gobierno prusiano y su refugio en Bruselas, Bélgica (1845), el asesinato de Rosa Luxemburgo (la Rosa roja como la llamó Bertold Brecht) en manos de los soldados alemanes en 1919. El fallecimiento de Antonio Gramsci tras diez años de reclusión en las mazmorras fascistas (1937), el encierro en la cárcel “preventiva” de Lecumberri de Eli de Gortari, José Revueltas, con muchos otros, tras participar en el movimiento estudiantil de 1968 en México.

No sé si el conjunto de estos y otros sucesos parecidos pueda ser calificado como algo aterrador —por el simple hecho de que se trata de la pérdida de vidas humanas en manos de voluntades particulares, humanos devorando humanos por su forma de pensar y actuar— o si nuestra mirada sobre ello carezca de asombro.  Como sea, lo cierto es que la cosa no se queda, digámoslo así, en el horror que pueda ocasionar la “corrección” del pensamiento de X o Y personaje; como tampoco en una actitud de indiferencia, de abulia, de cobardía. De hecho, éste es el aspecto más superficial del asunto.

Ciertamente cada uno de los casos señalados arroja lecciones interesantes. Así, por ejemplo, no son pocos los que ven en la muerte de Sócrates el acto heroico por excelencia y la entrega total al ideal de la justicia (Ética); o también hay muchos que de las cenizas de Bruno y la retracción de Galileo, han encontrado el impulso de la ciencia moderna y secularización del pensamiento; y así podríamos extendernos. Sin embargo, nuestro interés aquí no es la significación biográfica y lecciones pedagógicas que se pueden extraer de cada caso, sino la constante que hallamos en el conjunto de esos hechos. En pocas palabras, la clave respecto de la muerte o marginación del filósofo o la filósofa es el carácter que se atribuye para sí el Estado como la instancia que reglamenta, castiga, sanciona y pone límites a la filosofía. Y es que, como afirma la Dra. Carmen Rovira, “la filosofía ha sido peligrosa para el poder, por decir demasiadas verdades.”

La muerte o marginación del filósofo y la filósofa es el acto por el cual el Estado le recuerda a la sociedad el modo que debe seguir para conducirse y lo que debe aceptarse como verdad (así con todo el problema que implica solo mencionarla). Es, también, un claro mensaje para quienes se atreven a pensar y actuar con cabeza propia; para quienes critican e intentan superar los límites y contradicciones de las concepciones dominantes del mundo, de la realidad, de la sociedad (política, economía, moral, cultura). Decir que la filosofía ha sido peligrosa es reconocer en la filosofía un cierto tipo de poder y una cierta cualidad más allá de lo meramente teorético. En esta misma línea, Karel Kosik apunta lo siguiente: “el poder estatal que cree que el filósofo lo amenaza y por eso no duda en castigarlo reconoce implícitamente que el filósofo también tiene poder” (Kosik: 2012: 41). Los golpes que recibió Rosa Luxemburgo por parte de los soldados alemanes, los insultos que padeció (“Rosita, ahí viene la vieja puta”, “la judía”) y finalmente el tiro a quemarropa sobre su cuerpo que fue arrojado a un canal, acaso, me pregunto, ¿no es expresión de miedo y cobardía por parte del régimen alemán de aquellos años hacia el pensamiento y praxis de esta ejemplar feminista y socialista? Desde luego, cada momento histórico muestra formas específicas de control hacia la filosofía y prácticas políticas que propicia. Buena parte del siglo XX se condenó a quienes a través del marxismo se abrían paso contra el capitalismo y prácticas imperialistas (dicho así en general) mientras que en la Edad Media los embates eran contra aquellos que con sus ideas intentaban secularizar el conocimiento del mundo. Entonces, para abreviar, lo que se ha querido evitar es que el pensamiento de ciertos filósofos y filósofas cobijados por la razón, la crítica y la verdad, sea catalizador del cambio social y trastoque intereses de la clase dominante; que la praxis política se abra paso con ideas y teorías críticas de su tiempo y que, a la inversa, las ideas y teorías críticas encuentren en la praxis trasformadora su razón de ser. Así que hay una buena dosis de obscurantismo en las condenas y embates contra los artesanos de la filosofía. Basta recordar que en su juicio, en 1928, el fiscal que acusó a Gramsci terminó su requisitoria con la siguiente intimación al juez: “¡Tenemos que impedir que este cerebro funcione durante los próximos veinte años!” (Monasta: 1993).

II

Al mismo tiempo que las instancias dominantes mudan de piel, las “razones” para juzgar al filósofo y la filósofa se modifican, es decir, la relación del Estado con la filosofía varía en el devenir histórico. (Cfr. Vargas Lozano: 2017) En la actualidad no hay esa confrontación directa, manifiesta y hasta personalizada del Estado contra los filósofos y las filósofas. No de la forma que hemos señalado, como una persona concreta, visible, que debe ser acallada por sus ideas y/o prácticas políticas. Pero ello no significa que el Estado haya perdido ese carácter que se atribuye para sí como la instancia que reglamenta, castiga, sanciona y pone límites al quehacer filosófico. Bajo el horizonte del neoliberalismo, el Estado ha adoptado el paradigma de la utilidad y la lógica del valor de cambio y, en función de ello, ejerce su poder sobre la filosofía y humanidades en general.

Materias eliminadas por la SEP. Autor del cartón: Helguera.

Por ejemplo, hace unos años Francisco Xavier Salazar Sáenz, quien fungía como subsecretario de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social bajo el sexenio de Vicente Fox (2000-2006), dijo que el sistema no requería filósofos sino técnicos y que las instituciones de educación superior y el gobierno federal en lugar de apoyar a la filosofía y las humanidades deberían alentar y explorar otras alternativas técnicas como la ingeniería y la biotecnología, entre otras. Al respecto, el Mtro. Gabriel Vargas Lozano como Presidente de la Asociación Filosófica de México respondió con una enérgica carta publicada en El Correo Ilustrado del periódico La Jornada en donde además de criticar la ignorancia mostrada por aquél funcionario, daba algunas luces a favor de la filosofía. La respuesta de aquél funcionario fue el silencio. Lo que se ponía al descubierto no era sólo la soberbia e ignorancia de un “servidor público” que asumía para sí la función de juez contra los filósofos y las filósofas sino el primer aviso de una serie de embates del Estado mexicano contra la enseñanza de la filosofía y las humanidades. Recordemos que unos años después, 2008-2009, el gobierno conservador del Presidente Felipe Calderón Hinojosa (2006-12) puso en marcha la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) que suprimía de un plumazo el campo de las Humanidades y con ello la enseñanza de Lógica, Ética y Filosofía. Por lo demás, y más allá de que dicha medida obscurantista fue revertida gracias a la labor de diferentes organizaciones e instituciones educativas agrupadas en el OFM, lo cierto es que los juicios negativos por parte de las instancias dominantes hacia un tipo de quehacer filosófico, la creación de sistemas educativos funcionales encaminados a la banalización del conocimiento tanto humanístico como científico y la exclusión de la filosofía de la vida pública, son manifestaciones de un poder que está convencido de su superioridad y que como tal se atribuye el derecho para imponer a los filósofos y las filósofas el modo que deben seguir para llevar a cabo su actividad. En suma: los embates contra la filosofía sustentados por una ideología de corte empresarial es, por no decir más, parte de una estrategia de control hacia la población que tiene como trasfondo la continuación e intensificación de las lógicas de acumulación y transnacionalización del capital financiero a través de la educación. Digan lo que digan los ideólogos de la educación neoliberal, una de las formas en que el Estado impone su poder consiste en vaciar el potencial crítico de la filosofía y humanidades, enclaustrar a los profesores de filosofía en las aulas (con la amenaza silenciosa de perder el empleo) y formar masas de estudiantes obedientes que sólo hacen sin saber hacer dispuestos a someterse a la lógica del capital (explotación del hombre por el hombre, individualismo posesivo, enajenación de las relaciones humanas y sociales, saqueo y extracción de la riqueza, etc.).

Exposición fotográfica FILÓSOFAS, FILÓSOFOS Y PENSADORES DE MÉXICO elaborada por el Cefilibe bajo el marco de la XVI Feria Internacional de Libro del Zócalo

En tales condiciones, pareciera que los filósofos y las filósofas se hallan bajo una disyuntiva: 1. ser servidumbre que calla al interior de las instancias educativas controladas por el mismo Estado o, en otra variante, sumarse a las filas de aquellos que Gramsci denomina intelectuales orgánicos de la clase dominante que vemos muy cómodos dentro de las torres de marfil. 2. ser críticos del poder dominante del Estado y aceptar por tanto ser marginados y hasta nadeados. Al colocarse de este lado, lejos de ser un ente ajeno a su realidad, a los problemas de su tiempo, los filósofos y las filósofas establecen una relación con la sociedad que se traduce en un compromiso ético y gnoseológico. Ético porque sin renunciar a cuestiones de tipo universal indagan sobre problemas que afectan directamente al ser humano como individuo (la vida, la felicidad, la muerte, la responsabilidad, la soledad, la angustia y un largo etcétera), así como otras que concierne al ámbito público (la libertad, la paz, la guerra, la ley, la justicia, la democracia, el poder, los derechos humanos y otro largo etcétera) y otras más en ámbitos del saber (cultura, educación, arte, humanidades, ciencia). Gnoseológico porque no abdican a la pretensión de verdad y coherencia que el conocimiento exige. No se trata de dos nociones aisladas, pues buscar la verdad es ya un compromiso ético toda vez que se pretende dar cuenta de lo que realmente sucede en el mundo, en la sociedad. El filósofo y la filósofa pues, establecen un compromiso personal —buscar la verdad y causas de las cosas materiales e inmateriales— y al mismo tiempo con la sociedad porque el conocimiento, su filosofía, no queda confinado en un “yo pienso” sino que es puesto en circulación. Raúl Fornet-Betancourt da luces al respecto. Dice que el compromiso nace cuando se toma conciencia del marco político-social en que se desarrolla su quehacer y se concreta en el esfuerzo por reubicarlo teórica y socialmente en el mundo práctico de la vida diaria, lo cual “conlleva necesariamente una toma de partido”. (Fornet-Betancourt: 2012). Podría decirse que para comprender la profundidad de este compromiso hay que conocer la exigencia a la que responde: la necesidad que pretende cumplir y satisfacer. Pero, por otro lado, lo que sella este compromiso, lo que le confiere esa hondura, es una de las razones por la que el filósofo es asediado: refutar concepciones dominantes y ser irreverentes ante las contradicciones de la autoridad. Por lo demás, me parece que, como ya se dijo, el ninguneo hacia la filosofía, por lo menos desde los grupos dominantes, no es contra la filosofía en general sino contra aquella que critica y trasciende las visiones dominantes del mundo; la que critica lo existente para desvelar las contradicciones del status quo y la que proyecta sobre ello otras formas de entender la sociedad, la política, la economía, la moral y cultura. Es en este sentido que, como dice Kosik “la filosofía no sirve para nada, para nada que pueda serle de provecho al poder del Estado”.

Morir en el silencio, vivir en la obediencia sumisa que impone el Estado neoliberal o sucumbir en el intento por contribuir en la medida de lo posible en la mejora de la cultura y sociedad desde la trinchera de la filosofía y las humanidades. Tales son, pues, algunos signos que rondan “la muerte” y/o marginación del filósofo y la filósofa, de la filosofía, en nuestros días.

(Continuará…)

Referencias.

KOSIK, K. (1992), Reflexiones antediluvianas, México, Itaca.

FORNET-BETANCOURT, R.; “El filósofo y el compromiso. Por una nueva relación entre filosofía y política” en Mondi educativi. Temi indagini suggestioni. Anno II – Numero 2 – 12/2012.

VARGAS LOZANO, G.; ““La marginación de la filosofía y las humanidades en los procesos de transformación del sistema-mundo” en Murmullos Filosóficos. Año 6 –Número 13-Julio-Diciembre 2017.

LA FILOSOFÍA EN CHIAPAS (Y EN TODO EL SURESTE MEXICANO)

Por Raúl Trejo Villalobos*

La filosofía iberoamericana, como es bastante sabido, ha tenido un desarrollo y una evolución por demás interesante y significativa durante todo el siglo XX. En la década de los 40, Francisco Romero afirmó que ya se había llegado a una “normalidad filosófica”, entendiendo por ello “el ejercicio de la filosofía como función ordinaria de cultura, al lado de otras ocupaciones de la inteligencia”. Años después, Francisco Miró Quesada planteó que se había llegado a una “naturalidad filosófica”, entendiendo por ello algo más que la “normalidad”, como una actitud, como un “sentimiento de la propia capacidad creadora”. El filósofo peruano sostiene que dicha “naturalidad” se ha logrado después de tres generaciones: la de los patriarcas, los forjadores y una tercera, la de los técnicos, que se divide en particularista y universalistas.

Con cierto escepticismo, por esos mismos años, Luis Villoro dice que todavía hace falta una profesionalización de la filosofía; pero lo dice refiriéndose específicamente al contexto de México. Sin contravenir necesariamente al autor de Creer, saber, conocer, actualmente podemos hablar de un avance por demás importante, a partir de la publicación de los 34 volúmenes de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, durante la última década del siglo pasado y las primeras del presente.

Y, sin embargo, tengo que matizar algunas cuestiones. La primera de ellas, es que la filosofía ha tenido esa importancia en las principales capitales de los países iberoamericanos: Buenos Aires, Bogotá, Lima, México, Madrid (probablemente España sea una excepción, pues la filosofía está presente prácticamente en todo su territorio: efectivamente, a pesar de las políticas públicas de los últimos años, podemos constatar que la filosofía está presente en varias universidades en Madrid, Barcelona, Sevilla, Salamanca, Valladolid, Gijón, etc.) La segunda, es que todavía hay extensas regiones en las que dicha actividad cultural está ausente. En este sentido, estoy pensando particular y concretamente en el sureste de México: Oaxaca, Tabasco, Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán. Una de las posibles causas de la inexistencia de la filosofía en estos estados probablemente tenga que ver con el hecho de que sus universidades fueron creadas a partir de los años ochenta y se hayan abierto con carreras que atendieran a necesidades económicas y tecnológicas.

De acuerdo a Francisco Romero y Miró Quesada, para llegar a la “normalidad filosófica”, primero es necesario crear algunas condiciones institucionales y académicas. A partir de esto, por normalidad podemos entender la lectura sistemática de las grandes obras, los comentarios de las mismas, organización de grupos de estudio, diálogo y discusión, publicaciones y eventos de una manera persistente y constante por un tiempo considerable. Desde esta perspectiva, si bien es cierto que la fundación de un programa de licenciatura es un paso importante, no menos cierto es que todavía hace falta mucho por hacer.

La Licenciatura en Filosofía de la Universidad Autónoma de Chiapas (única en las universidades públicas del sureste) inició sus actividades en agosto de 2011. De ese entonces a la fecha, se han recibido diez generaciones. De éstas, han egresado cinco. De los egresados, algunos se han titulado y algunos otros se han podido colocar impartiendo clases en el nivel medio superior. La planta docente del programa de licenciatura, por su parte, en términos generales, todavía requiere de las condiciones laborales para que puedan dedicarse exclusivamente a la formación de estudiantes, la investigación, la difusión, la divulgación y demás tareas académicas.

Para terminar, no obstante que se han realizado algunos eventos como los coloquios de filosofía contemporánea, dos de los congresos más importantes en México, entre otras actividades, todavía no podemos  hablar, en pocas palabras, de una normalidad filosófica en el sureste mexicano; sin embargo, quiero ser optimista, estamos en el camino…

 

* Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca con la tesis doctoral Filosofía y vida: El itinerario filosófico de José Vasconcelos. Profesor de la Universidad Autónoma de Chiapas donde se ha desempeñado como fundador y primer coordinador de la Licenciatura en Filosofía y actualmente como Director del área de Humanidades. Miembro de la Asociación Filosófica del Sureste de México, del Observatorio Filosófico de México y de la Asociación Filosófica de México.

NUEVO COMITÉ DIRECTIVO DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE FILOSOFÍA (FISP) (2018-23)

El pasado día jueves 16 de agosto, se llevó a cabo, en el seno del XXIV Congreso Mundial de Filosofía celebrado en Beijing, China, la Asamblea General de la Federación a la que pertenecen más de 170 asociaciones de filosofía de todo el orbe. En esa Asamblea se presentó el informe del Presidente saliente, Dr. Dermot Morán y se llevaron a cabo tres elecciones fundamentales: la primera fue el nombramiento del nuevo Presidente resultando ganador el Dr. Luca Scarantino, quien fuera secretario general de la FISP en los últimos diez años. El Dr. Scarantino, de origen italiano y director de la prestigiada revista Diógenes fue uno de los principales organizadores de los tres congresos precedentes como lo fueron los celebrados en Seúl (2008); Atenas (2013) y ahora China (2018). Enseguida se procedió a la elección del Comité Directivo integrado por 40 miembros. Dentro de ese Comité fueron re-elegidos, por parte de México, la Dra. Lourdes Velázquez, quien ocupó en el pasado CD el cargo de Vice-Presidenta de la FISP así como el filósofo Gabriel Vargas Lozano, profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la UAM-I y quien desempeña actualmente la Presidencia de la comisión sobre la enseñanza de la filosofía.

Cabe mencionar que del lunes 13 al 17 de noviembre de 2017, dicha comisión, con el apoyo del “Centro de documentación en filosofía latinoamericana e ibérica de la UAM-I” (www.cefilibe.org) organizaron con mucho éxito el “Primer coloquio sobre el significado de la filosofía en la educación” en la Rectoría General de la UAM y celebraron el día 16 de noviembre, por primera vez, en el Senado de la República, el “Día Mundial de la filosofía”. En esta actividad se contó con el apoyo de la Senadora Ana Gabriela Guevara y la presencia del Dr. Luca Scarantino, la Dra. Lourdes Velázquez, el Dr. José de Lira (actual Presidente de la AFM) y del Secretario General de la UAM, Dr. José Antonio de los Reyes Heredia, en representación del Dr. Eduardo Abel Peñalosa Castro, Rector General de la UAM, entre otras personalidades.

La tercera decisión que se tomó fue la próxima sede del XXV Congreso Mundial para el año 2023 recayendo en Melburne, Australia. Se habían propuesto como sedes también Tokio, Rio de Janeiro y Teherán.

Los Congresos mundiales de filosofía son ya multitudinarios. Se presentan más de 3,500 ponencias que implican a todas las problemáticas posibles; se organizan plenarias, simposios y conferencias especiales bajo los nombres de: Ibn Rushd, Kierkegaard, Maimonides, Dasan, Wang Yangning y en este caso se reflexionó sobre Simone de Beauvoir y Karl Marx en su bicentenario.

¿DE QUÉ VIVE LA FILOSOFÍA? (I)

UNA PROPUESTA DE PROYECTO PARA FILÓSOFOS Y FILÓSOFAS

Por Ignacio Castellanos Balderas*

En el año 2007 la UNESCO publicó el libro  Filosofía, una escuela de la libertad, el objetivo era ofrecer una perspectiva sobre la situación actual y las perspectivas para el futuro del quehacer filosófico. La obra fue traducida al castellano en 2011 y la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa participó en su edición y publicación a través del Centro de documentación en filosofía latinoamericana e ibérica dirigido por el profesor Gabriel Vargas Lozano.

Considero que dicha publicación es una fuente indispensable no sólo para quienes nos dedicamos a la enseñanza de la filosofía, sino para todo aquél interesado en responder a las siguientes preguntas: ¿para qué sirve la filosofía?, ¿todos podemos filosofar?, ¿en qué podría contribuir la filosofía a nuestra sociedad?, ¿cómo se puede promover el estudio de la filosofía?, ¿cuál es la situación de la filosofía en el mundo, existen cifras al respecto?

Quienes nos dedicamos a ella solemos estar conscientes de que la tarea es triple. Por un lado, se tiene una formación general y al mismo tiempo un conocimiento especializado en tal o cual autor, tema, época o corriente y en función de ello se desarrollan tesis de investigación que requieren una atención particular, esa es la primera tarea a la que uno se suele inscribir dentro de la filosofía. Yo le llamo a esta tarea: la del cultivo de la filosofía.

Por otra parte, es imposible no preguntarnos por los filósofos y las filósofas que han existido en nuestro país. Tarde o temprano la interrogante se acrecienta por un sentido del deber intelectual o simplemente por crecimiento profesional y se hace necesario saber: quiénes han sido los filósofos y las filósofas en México y cuáles fueron las ideas que cultivaron. Un día se sale del país o se conoce a colegas de otras latitudes y se nos pregunta: ¿Qué filósofos y filósofas ha habido en México? Se activa una rueca que ya no se detiene. Esa considero que es la segunda tarea ineludible para cualquier filósofo o filósofa: la historia de la filosofía en su país.

En tercer lugar, se encuentra el tema de la divulgación de la filosofía. Me parece que los filósofos y filósofas en nuestra vida cotidiana enfrentamos las mismas interrogantes que el libro de la UNESCO pretende responder. Esas preguntas las he enlistado en el segundo párrafo de este texto y desde mi punto de vista tienen que ver con lo poco que se conoce de la filosofía en estos tiempos. Considero que todo filósofo o filósofa que se desempeña profesionalmente debe comenzar un diálogo con la sociedad en este sentido, pero también interdisciplinario, que le permita legitimar una y otra vez la utilidad de la filosofía en diferentes ámbitos. El papel del filósofo como divulgador de la filosofía es fundamental.

Puede parecer paradójico que la llamada “madre de todas las ciencias” sea una disciplina que pocos, incluyendo quienes se dedican a las ciencias, parecen conocer, valorar y promover, a tal grado que requiera de especial atención por organismos internacionales para recordar a los gobiernos que se trata de una disciplina que vale la pena impulsar, porque promueve la libertad de las personas. En este sentido, la filosofía es una “madre” un poco olvidada. ¿Qué hay de quienes cultivan a “la madre de todas las ciencias”? Si le debemos tanto a la Ciencia hoy en día, ¿no habría que preguntarse por quienes cultivan la filosofía?, la pregunta es pertinente: ¿de qué vive la filosofía?

 

“¿De qué vas a vivir?”, es una frase que seguramente todos (filósofos, filósofas y no filósofos), hemos experimentado en torno a la profesión de la filosofía. Algunas biografías de grandes filósofos abundan al sostenimiento de este miedo, nadie puede dejar de pensar en Baruch Spinoza puliendo lentes hasta su temprana muerte de tuberculosis, infección que probablemente adquirió por el debilitamiento de su sistema respiratorio en el ejercicio del oficio del que se sostenía ó Marx y su esposa Jenny viviendo en condiciones tan precarias en Londres que conducirían a la muerte a más de uno de sus hijos.

Por supuesto que no todo es oscuro y gris, pero me parece pertinente interrogar sobre las personas que compartimos un mismo quehacer, el gremio vamos. ¿Dónde están los filósofos  y filósofas en México?, ¿a qué se dedican para solventar su economía?, ¿qué temas cultivan intelectualmente?, ¿de qué manera buscan incidir en la sociedad?, ¿cómo explican y difunden el quehacer fundamental de la filosofía?, ¿cuál ha sido su trayectoria y experiencias en el ámbito laboral (cualquiera que este sea) o personal, que le permiten reflexionar en torno a la importancia de la filosofía para la sociedad?, ¿cuáles y cómo han sido sus experiencias interdisciplinarias?

Me parece que más allá de las cifras es importante recuperar los testimonios, historias de vida, prácticas, comentarios y reflexiones que cada filósofo y filósofa pueda compartir. A través de ellos podríamos echar luz a aspectos que nos permitan comprender la realidad, problemáticas generales y reflexionar sobre cuál puede ser el rumbo que podría tomar nuestra práctica filosófica para enriquecer e incidir en la sociedad de mejor manera.

El proyecto que propongo en un primer momento es casi de tipo antropológico, pero se justifica que lo realicemos nosotros mismos, porque en el horizonte no veo a nadie más interesado en reflexionar por ejemplo: ¿cómo podemos como filósofos incidir en la sociedad?, ¿cómo robustecer la difusión de la filosofía integrándolo en nuestro quehacer cotidiano?, ¿qué dificultades tiene el filósofo para mantener su vocación intelectual en el contexto actual?, ¿con qué herramientas cuenta y cuáles ejercita para coadyuvar en la mejora de la sociedad?

Considero fundamental conocer cómo se ha ido tejiendo la labor de quienes decidieron estudiar filosofía. También podríamos comprender mejor los espacios ya sean laborales o no, en los que la práctica de la reflexión filosófica se inserta y contribuye en la sociedad.

No puedo hacer otra cosa que comenzar compartiendo mi propio testimonio y a ello dedicaré el siguiente texto. Por el momento dejo aquí la propuesta de proyecto para su consideración.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca a 18 de agosto de 2018.

Licenciado en Filosofía por la UAM-Iztapalapa con estudios de Maestría en Filosofía en la FFyL de la UNAM; colaborador del CEFILIBE (Centro de Documentación en Filosofía Latinoamericana e Ibérica) de 2002 a 2009; docente de filosofía de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 201, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y Seminario de la Santa Cruz, Oaxaca, de 2012 a 2017. Profesor Investigador adscrito al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Tecnológica de la Mixteca desde marzo de 2017.

 

ARTE Y FILOSOFÍA DESDE LA RECLUSIÓN EN LA CDMX

Internos del Centro de Sanciones Penales Varonil Oriente (CESPVO) participan en un taller sobre arte, estética y filosofía. Temas como el trabajo humano, la creatividad, la imaginación; las categorías estéticas (lo bello, lo feo, lo grotesco, lo sublime, lo cómico, lo trágico, etcétera) el arte y sus procesos de humanización hasta debates sobre diversas expresiones artísticas, fueron abordados y analizados durante más de dos horas. Con ello se apunta hacia la recuperación intelectual de las personas privadas de su libertad y ampliación de sus referentes culturales y humanísticos.  Aquí compartimos algo de esa experiencia.

Por Eduardo Sarmiento Gutiérrez.

La idea de trabajar con los internos del Centro de Sanciones Penales Varonil Oriente (CESPVO) sobre algunas cuestiones de estética tiene como objetivo general secundar las labores del Taller de Filosofía que imparten el profesor Marco Antonio López Cortés (deejmarco@hotmail.com) y el Dr. Ángel Alonso Salas (angel.alonso@cch.unam.mx) desde mayo de 2017 tanto en el CESPVO como en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla. Aquí ya se ha señalado que, más allá de una simple transmisión de conocimientos, el sentido prioritario del Taller de Filosofía es fortalecer en la medida de lo posible los procesos de rehabilitación de las personas privadas de su libertad a través de la reflexión, el diálogo filosófico y el razonamiento ordenado. (Leer más) En esta misma dirección, con la sesión dedicada a la estética se pretende introducir sensibilizar y despertar el interés de los internos del CESPVO por algunos temas básicos y experiencias sensitivas. Desde luego, nuestro interés no es la mera acumulación de conceptos transmitidos o adoctrinamiento sino el diálogo abierto e intercambio de ideas y experiencias. Que sean ellos mismos quienes interioricen y tomen conciencia de algunas de las dimensiones básicas de la estética para contrarrestar, en lo posible, algunos de los tantos efectos negativos del confinamiento. Al final de cuentas, y más allá de las condiciones en que nos encontremos, todas las personas estamos involucradas de una u otra manera en diversos procesos estéticos, aunque no siempre se piensa en ello. La cuestión es, entonces, que los internos reconozcan que la estética a través de sus múltiples procesos artísticos posibilita recobrar el sentido humano de las cosas, del mundo, de las personas, justamente en escenarios donde parece no tenerlo.

Hernández Hernández Eduardo

Para la dinámica interna de la sesión, iniciamos echando vuelo a la imaginación. ¿Qué animal te describe?, se le pregunta a los aproximadamente veinte participantes. Arturo dice que un zorro pues “a pesar de mi drogadicción y tonterías que a veces cometo soy una persona hábil e inteligente para el comercio”. Juan, por su parte, se refleja en un rinoceronte porque “es estar libre en los campos y se alimenta de vegetales […] No es agresivo aunque su fisionomía y sus características parecieran que sí lo es; es longevo y resiste. Siendo su depredador la especie humana”. “El caballo, escribe Jorge, es un ser vivo que le gusta la naturaleza, de pronto corre y siempre está de pie […] le gusta sentirse vivo, por eso siempre se encuentra en movimiento.” José Gerardo dice tener rasgos de águila “la vista y la libertad de volar, con ciertas razones de vivir con un espíritu viajero […] el águila es inteligente porque sólo vive de lo necesario de acuerdo a su creación”. Ahora bien, si para la psicología este tipo de testimonios muestran rasgos de la personalidad del individuo, para la filosofía y en particular la estética ello manifiesta la capacidad nata que tienen las personas de apropiarse intelectualmente de cualquier objeto externo para representarlo como algo humano. Representar (se) a través de ciertas cualidades tomadas de los animales permite que expresen ideas y modos en que entienden de una u otra manera la realidad. “Me gustan las serpientes, dice Irving Darío, porque son los animales que le gustan mucho a mi padre Satanás y porque pueden tragarse a un humano o un animal y son venenosas”.

Por razones obvias no entramos en las eternas discusiones filosóficas entre el aspecto subjetivo y el objetivo en el pensamiento. Lo que importa aquí, con los internos, es que perciban que los seres humanos, o sea ellos mismos, tienen la capacidad de interiorizar y dar sentido a las cosas o situaciones propias del mundo circundante (social y natural). Pero además, también se aborda la cuestión práctica, la idea de que el trabajo es una forma de interiorizar expresar y dar sentido a la realidad. Es la idea del ser ontocreador (Marx), o sea, que el ser humano crea y transforma ese mundo exterior y al mismo tiempo se crea y se transforma a sí mismo. La intención de discutir esta idea es para que perciban que el trabajo, dicho de forma sencilla, es trasformación del ser humano sobre la naturaleza externa; es creatividad —ingenio diría Vico— objetivada en esa naturaleza. Trabajar, crear, como parte de la naturaleza humana; no sólo el trabajo para cubrir necesidades básicas, orgánicas, económicas (en sentido negativo), también las de tipo espiritual, el regocijo estético. Dice Sánchez Vázquez, apoyándose de Marx: “<<el hombre crea conforme a las leyes de la belleza>>, según una expresión suya no por instinto, por puro placer o juego, sino por una necesidad histórico-social de expresarse, de afirmarse, de elevarse sobre sí mismo, sobre su ser natural”. 

Se trata, como puede verse, de ideas generales con las cuales se pone de relieve la idea del sujeto activo inmerso en la realidad, o sea, que bajo cualquier condición, la realidad no es ajena a los sujetos. Insisto, se trata de nociones introductorias que no son fáciles de cavilar en un contexto tan difícil como es el de la prisión. Por ejemplo, entre los asistentes había un par de artesanos. Para ellos, su trabajo sólo está vinculado a lo económico, ganarse unos pesos para subsistir dentro del penal. No alcanzan a ver el proceso que implica su trabajo, lo hacen mecánicamente, por decirlo de algún modo. Y lo mismo con otro interno que es carpintero. O Francisco Daniel, que con unas latas viejas de refresco, unos pedazos de madera y unas cuantas estampas de figuras infantiles, hace alcancías para ganar algunas monedas. Cuando se les pregunta, no por la finalidad (obtener un ingreso económico) sino por la forma en que llevan a cabo su actividad intuyen que hay otros rasgos que entran en juego en su relación con los objetos, como la técnica, los sentimientos, las emociones, etcétera. Otro caso es el de Jonathan Castruita, quien pinta excelentes cuadros, con gran manejo de técnica y sensibilidad, incluso los lleva a concursos. Lo hace para plasmar sus sentimientos pero no repara en lo que conlleva su actividad artística; es decir no tiene un conocimiento pleno de su actividad. En suma, la reflexión sobre esas nociones apunta a que ellos mismos se sitúen como sujeto y no como predicado de la realidad; que tomen conciencia de las capacidades que tienen para expresarse y fortalecer sus vínculos sociales.

Después de estas reflexiones introductorias, abrimos el tema del arte (como forma de trabajo humano) a través de algunas frases o ideas tomadas de Platón, Aristóteles, Leonado da Vinci, Baumgarten, Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, Antonio Caso, Frida Kahlo, María Zambrano, Adolfo Sánchez Vázquez, Leonora Carrington. Con la lista no pretendemos ser determinantes sólo es para que se familiaricen con algunos pensadores y artistas; que dialoguen sobre diferencias y similitudes y, en última instancia, que ellos mismos expresen una idea de lo que es el arte. Para llevar a cabo esto último se le entregó a cada asistente una hoja con las frases o ideas. Después de indicar algunos datos biográficos, se leyó en voz alta y se discutió el sentido de cada frase. Así uno por uno. Al terminar se les pidió que subrayaran las palabras o términos que consideraran más significativos. Finalmente, se organizaron equipos para compartir esas ideas subrayadas y extrajeran algunas conclusiones sobre lo que es el arte:

El arte es el espejo de la realidad desde mi punto de vista.

El arte es la imitación consciente del cual el hombre es la medida de todas las cosas y que produce el placer desinteresado que transforma la realidad, el conocimiento y la vida cotidiana.

El arte es algo que te hace sentir bien contigo mismo y te hace expresarte y darle vida a una artesanía.

Quisiera remarcar algo. Si consideramos que muchos de los asistentes nunca se habían preguntado por lo que es el arte y si tomamos en cuenta que esto lo derivan de nociones un tanto rigurosas, tienen el mérito de captar aspectos esenciales que habría que refinar y proyectar con mayor precisión en otro momento. Lo importante, a mi parecer, es que han logrado manifestar concepciones razonadas y con cierto grado de complejidad sobre la condición humana en su relación con el arte. En suma, la creatividad, el ingenio, la imaginación, son nociones que ellos mismos deducen a través del intercambio de ideas para concluir que el trabajo humano bajo la forma artística es también una manera de intervenir en el mundo, modificarlo, humanizarlo.

Para la última parte de la sesión nos servimos de imágenes. El Grito (Edvard Munch), Saturno devorando a su hijo (Francisco de Goya), El buey desollado (Rembrandt), El Hércules (Lisipo), La Venus de Milo y otras. También fotografías emblemáticas como la del marinero y enfermera besándose (publicada en la revista Life) al final de la Segunda Guerra Mundial, El buitre de Kevin Carter, la chilena de Cristiano Ronaldo ante la Juventus (en la semifinal de la UEFA Champions League), bailarinas y algunos paisajes de la naturaleza. La idea es que apreciaran, en diferentes formas y contextos, cómo surgen las categorías estéticas (lo bello, lo feo, lo grotesco, lo sublime, lo cómico, lo trágico, etcétera) y las discusiones que derivan. Pero además, que el arte no se reduce a los cánones de belleza, sino se despliega hacia otras formas de expresión. Se les vuelve a preguntar, ¿qué sentimiento, sensación o emoción te produce cada una de estas imágenes? Ahora bien, una de las imágenes que causó mucho impacto fue El buitre. Nos llevó casi 20 minutos de discusión sobre la indiferencia de la sociedad ante los terribles acontecimientos que suceden hasta la “normalización” de ello; la devastación que produce la pobreza, la niñez olvidada, y hasta quien pensó que se cumple el ciclo de la vida. Por lo demás, y sin entrar en detalles sobre cada categoría, al discutir sobre si X o Y imagen es bella o no, si es fea o si es rara, etcétera; se logró abordar otra parte medular del proceso estético: la recepción y significación de la obra. La apropiación sensitiva e intelectual del público receptor y la emisión de juicios . No es sólo emitir un juicio estético sino  comprender cómo se relaciona (la obra) con la realidad y, a su vez, cómo trasciende esa misma realidad.

Derivado de estas nociones, comenzaron a discutir sobre otro tipo de expresiones artísticas como la música que aquí no contaré. Sólo diré que terminaron debatiendo, a propósito de la música de Mozart y Beethoven, sobre si el reggaetón, por el mensaje violento y machista que conlleva, es o no arte. Así pues, con este empuje logramos poner sobre la mesa el tema del gusto, noción clave para comprender por qué las expresiones artísticas generan tanta polémica. Finalmente, el hecho de indagar en la síntesis y variedad de procedimientos en que se relaciona el sujeto creador (artista), el producto (obra de arte) y el sujeto que contempla la obra (público), o sea, la triada (S-O-S´), posibilitó motivar la parte sensitiva y capacidades intelectuales de los internos. Así, se les dio a entender que la estética abre un sinfín de posibilidades para el análisis y expresiones; y, además, que exterioriza entre otras cosas el potencial transgresor-trasformador-emancipador del arte. El arte pues, es una vía para ahondar en la identidad del ser humano con el mundo objetivo, en las relaciones con sus semejantes y consigo mismo. Por lo menos en una de sus formas.

A MANERA DE COROLARIO.

En las sociedades contemporáneas dominadas por la lógica del capital, el valor de cambio, el egoísmo y consumismo exacerbados; movilizadas y organizadas por los tiempos de producción, no hay pleno reconocimiento de las humanidades, el arte, la filosofía; o, por decirlo en palabras de Karel Kosik, se expulsa lo poético. ¿No consiste acaso la crisis de la ciudad moderna en que ha desaparecido de ella lo poético?, pregunta el filósofo checo al criticar las consecuencias de la razón técnica. Así, del mismo modo, podemos preguntarlo desde las prisiones.

Al interior del CESPVO es difícil no pensar en los mecanismos disciplinarios de El Panóptico de Bentham: todo se ve en todo momento y los individuos se hallan atomizados, clasificados y reglamentados. El predominio del color gris-azuloso en las paredes junto con la forma laberíntica de los pasillos y escaleras; puertas y más puertas donde se controla el movimiento interno, son parte de la arquitectura que ocasiona que se pierda el sentido espacial (por lo menos para quienes no estamos familiarizados con el lugar), algo así como las composiciones artísticas de M.C. Escher donde uno ya no sabe si sube o baja, si entra o sale, si es derecha o izquierda. Es pues, en suma, el efecto óptico del poder (Foucault) lo que se percibe como primer golpe en este espacio de reclusión; la ausencia de lo poético, del arte, de lo humano. Aquí los rostros de los internos expresan los estragos del encierro (violencia, drogadicción, depresión, soledad, pobreza, sentimientos de inferioridad y de culpa, abandono del yo, pérdida de vínculos sociales, etcétera) y, por decirlo de algún modo, de quien se sabe infractor y debe aceptar el sufrimiento y dolor que conlleva la reclusión. La enseñanza de la estética en estas condiciones pretende que “los individuos puedan revalorar y darle sentido a su existencia ahí donde quizá no parecía haberlo […] permite conocer otros referentes culturales y establecer perspectivas nuevas o extrañas; distanciarse de lo inmediato y, en suma, conlleva una labor curativa sobre la identidad de la persona, sin la cual no es posible ninguna vida en común ni ninguna rehabilitación”. (UNESCO: 2011, 186-87). Tal es, pues, una de las razones por las que seguiremos apostando por la enseñanza de la filosofía y todas sus disciplinas en espacios donde se requiere urgentemente promover diversos procesos de humanización.

Aquí sólo hemos compartido algo de lo que se vivió al interiorde la sesión sobre estética. En otra entrega se escribirá sobre los efectos positivos de los Talleres de Filosofía. Ya hay datos cuantificables que revela cómo han ayudado en la rehabilitación tanto de las internas como de los internos. También dejamos pendiente otro tema muy importante que tiene que ver con las teorías del castigo, la aplicación de leyes bajo la lógica capitalista del crimen y castigo que, más que rehabilitar termina por generar una cultura del linchamiento y criminalización. Cosa que no favorece para fortalecer los vínculos sociales. Es necesario fusionar estudios y prácticas desde el ámbito jurídico con bases filosóficas en materia penal. La ética y la estética pueden contribuir en ello.

Ciudad de México, julio de 2018.

Referencias.

KOSIK, K. (1992), Reflexiones antediluvianas, México, Itaca.

La filosofía una escuela de la libertad; (2011) bajo la dirección de Moufida Goucha (Jefe de la Sección Seguridad Humana, Democracia y Filosofía) y publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Versión electrónica en: http://www.cefilibe.org

SÁNCHEZ VÁZQUEZ, A. (1982), El joven Marx. Los manuscritos de 1844, México, UNAM/La Jornada/ITACA

SÁNCHEZ VÁZQUEZ, A. (1992), Invitación a la estética, México, Grijalbo.

Filosofía y vida: El itinerario filosófico de José Vasconcelos

Por Cesar de Rosas Ramírez

El día jueves 24 de mayo de 2018 se presentó en la UAM-I (Sala Quetzalcalli) el libro Filosofía y vida: El itinerario filosófico de José Vasconcelos escrito por Raúl Trejo Villalobos, el cual, es uno de los estudios más profundos y mejor documentados y que seguramente se convertirá en una obra de referencia obligatoria sobre el influyente filósofo y político mexicano. Basado en las relaciones entre pensamiento y acción, filosofía y política,  obra y contexto en que vivió Vasconcelos, Raúl Trejo nos propone una interpretación original y sumamente interesante del pensador originario de Oaxaca, que no deja la polémica y el debate serio y riguroso de lado, que estimula y nos invita a una lectura crítica y reflexiva. En este video se pueden ver y escuchar la conferencia magistral en la que el autor presenta su libro, los comentarios al texto del reconocido docente e investigador especialista en filosofía mexicana, Gabriel Vargas Lozano, así como la ronda de preguntas y respuestas con la participación del numeroso público que llenó la sala.

VER LA PRESENTACIÓN

También, puede consultarse una pequeña reseña y el índice en la sección de libros en la página del CEFILIBE: http://dcsh.izt.uam.mx/cen_doc/cefilibe/index.php/lib-resenas

 

 

La educación y la perspectiva de género, una reflexión obligada para el desarrollo humano

Por Karina Luna Islas* 

Cuando los talibanes tomaron el control del valle de Swat, una niña luchó por su derecho a la educación. El martes 9 de octubre de 2012 estuvo a punto de pagar el gesto con su vida cuando le dispararon en la cabeza a quemarropa. El extraordinario ejemplo de Malala Youfsafzai descrito en Yo soy Malal[1], la ha llevado desde un valle remoto en el norte de Pakistán hasta las Naciones Unidas en Nueva York; convirtiéndose en un símbolo global de protesta pacífica y acción, lo cual la ha convertido en la persona más joven de la historia en recibir el Premio Infantil Internacional de la Paz en 2013 y ser nominada al Premio Nobel de la Paz. Este caso, es sólo un ejemplo de lo que aún hoy continúan enfrentando las mujeres con relación a las injusticias que legalmente han sido constituidas por los hombres, siendo un impedimento para que ellas logren tener voz, orillándolas a luchar por la dignidad para ser consideradas valiosas como personas, en  igualdad de derechos con relación a los hombres.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos [2] se reafirma el principio de la no discriminación y proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, además de sugerir que toda persona puede invocar todos los derechos y libertades sin distinción alguna y por ende, sin distinción de sexo. Al mismo tiempo, señala que la discriminación contra la mujer, viola los principios de la igualdad de derechos y del respeto a la dignidad humana, porque dificulta su participación con relación a las mismas condiciones que el hombre en la vida política, social, económica y cultural; esto ha de constituir un obstáculo para el aumento del bienestar social y de la familia, entorpecido el pleno desarrollo de las posibilidades de la mujer para prestar servicios a su patria y a la humanidad. Sin embargo, a pesar de la promoción de la igualdad de género desde hace muchos años, las desigualdades entre mujeres con relación a los hombres, siguen apareciendo de manera atroz en todo el mundo.[3]

Por ello, utilizar la categoría de “género” dentro del nível académico es una tarea indispensable ya que, por tan sólo mecionar algunos aspectos relevantes, en primer lugar, el concepto de género desde una visión filosófica permite identificar y reflexionar sobre las diversas problemáticas a las cuales se enfrentan hombres y mujeres inmersos en contextos de desigualdad; metodológicamente, la perspectiva de género, puede utilizarse para establecer y constituir propuestas para evitar esas desigualdades y; finalmente, a través de la perspectiva de género, es posible evaluar las acciones que las instituciones y las políticas publicas generan, para evitar y resarcir las implicaciones provocadas por las desigualdades a las que se enfrentan cotidianamente las mujeres y, que claramente, se han constituido en una de las violaciones a los derechos humanos más recurrentes en nuestra época.

            Educar bajo la perspectiva de género permite identificar la preocupación sobre la educación de la Mujer, quien en situaciones de pobreza tiene un acceso mínimo a la alimentación, la salud, la enseñanza, la capacitación y las oportunidades de empleo, y el impedimento para lograr la satisfacción de otras necesidades; educar mediante la perspectiva de género, es pretender la equidad y la autonomía que la libera de la carga simbólica asignada, pero también significa liberar a los hombres de los roles preestablecidos y les permite romper con los estereotipos; así, mediante la perspectiva de género, es posible afirmar los principios de la justicia, la igualdad y el provecho mutuo en las relaciones entre países, la realización del derecho de los pueblos, el respeto de la soberanía nacional y de la integridad territorial; permite promocionar el progreso y el desarrollo social como consecuencia de la plena igualdad entre el hombre y la mujer y eliminar a su vez, todas las formas de racismo, discriminación racial, colonialismo, neocolonialismo, agresión, ocupación y dominación extranjera, a través de la equidad que fortalece la seguridad, el alivio de la tensión internacional, la cooperación mutua entre todos los Estados, con independencia de sus sistemas sociales y económicos.

En conclusión, el objetivo general es claro: crear conciencia, para adoptar las acciones indispensables sobre el  problema de eliminar la discriminación y violencia en cualquiera de sus formas y manifestaciones en contra las mujeres y las niñas, para incidir en la responsabilidad que todos y todas tenemos de suprimirlas, mediante la aplicación de los principios enunciados en la Declaración sobre la eliminación de la Discriminación contra la Muje[4] al lograr el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz.

 

* Licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Especializada en estudios de Género. Maestra en Estudios sobre la Mujer por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Actualmente labora como Docente, Tutora e Investigadora en Instituto de Educación Media Superior de la CDMX. Maestra en el área de Ética del Posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. lunak77@hotmail.com

[1] Christina Lamb, Yo soy Malala, Alianza, México, 2013.

[2] Cfr. http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights

[3] Cfr. Olympe de Gouges. La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Texto redactado en 1791 que reivindica  la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789. el texto fundamental de la Revolución francesa. Es uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones.

[4] http://mexico.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2011/12/cedaw

Entregan en México primeros reconocimientos mundiales a Filósofos Prácticos

 

  • Próximo ICPP será en Rusia
  • Congreso Internacional de Filosofía para Niños en Colombia
  • Tres requisitos para las prácticas filosóficas
  • En Oriente y Occidente, la crítica y la creatividad se dan la mano
  • La Filosofía Práctica crea sociedades humanizantes y pacificadoras
  • Sócrates y la Filosofía es para todos los seres humanos

El próximo Congreso Mundial de Prácticas Filosóficas (ICPP, por sus siglas en Inglés) será en Rusia en el 2020. La propuesta de los filósofos prácticos de esa nación fue sometida a votación ante los miembros del Consejo, integrado por representantes de los cuatro continentes. El anuncio se dio, en sesión plenaria, durante la ceremonia de clausura del XV ICPP, del 21 de junio al 3 de julio –incluyendo los cursos pre y post congreso-.

Ahí mismo, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, se entregó el primer “Reconocimiento Mundial a la Trayectoria en la Práctica Filosófica”. Por ser inédito, la entrega fue doble. Lo recibieron dos grandes pioneros de la práctica filosófica. Se trata de Gerd Achembach (Alemania), fundador de la Sociedad Internacional para la Práctica Filosófica, y Pierre Grimes (USA), experto en diálogo socrático y consultoría filosófica. Ante la ausencia del decano, el reconocimiento de Grimes fue recibido por Lou Marinoff, autor de varios libros, entre los que destaca “Más Platón y Menos Prozac”. Cabe destacar que la presea es un colibrí artesanal, símbolo maya y mexicano, electo para identificar la 15 edición del Congreso Internacional de Prácticas Filosóficas.

En el mismo acto, el Centro para la Creación Autónoma de Prácticas Filosóficas (CECAPFI), organización anfitriona del congreso, entregó el primer “Reconocimiento a la Colaboración”, dispuesto “para quien ha trabajado uniendo unos proyectos con otros”. Esto dijo el doctor David Sumiacher, director general de CECAPFI, al momento de otorgarlo al Dr. José Barrientos (España), quien ha hilvanado las prácticas filosóficas de varios expertos, al encontrar, en su investigación y propuesta, los puntos complementarios, y en común, para las distintas formas de aplicar la filosofía.

“Porque creemos que podemos crear una comunidad diversa, pero a la vez colaborativa; polémica pero respetuosa; con conocimiento de los puntos en común que nos conectan y la capacidad como gremio de apoyarnos y abrir un camino a la filosofía en la sociedad; este reconocimiento no tiene el propósito de decir que alguien es mejor. Todas las personas y docentes tienen un gran potencial. Sin embargo, el reconocer es una forma de dialogar, de valorar lo que somos y crecer como comunidad”, así dijo David Sumiacher, al inicio del evento, y aseguró que las personas propuestas, para recibir las preseas, fueron sometidas a votación ante más de 50 filósofos prácticos y ponentes internacionales, representativos del quehacer que los une.

“La prácticas filosóficas están en permanente movimiento y crecimiento, al mismo tiempo que en un espacio de diversidad y multiplicidad metodológica. Muchos colegas de todo el mundo, incluyendo a los máximos representantes de la práctica filosófica, han manifestado escucha y valoración de todas las experiencias”. Aseguró el doctor Sumiacher. Ahora mismo se estudian diversas propuestas para identificar un mecanismo de evaluación como prueba de las bondades de las prácticas filosóficas y su eficacia en el propósito de paz, experimentada en los distintos espacios humanos que ya las viven.

Otra noticia, fue dada a conocer por la comitiva colombiana de Filósofos Prácticos. En junio, del 23 al 28, de 2019, será el XIX Congreso Mundial de Filosofía para Niños, en Bogotá, Colombia. Víctor Andrés Rojas Chávez informó que el tema central será “Filosofía para con niños y el ciudadano agente”. La convocatoria para entregar trabajos e investigaciones ya está abierta.

Entre Oriente y Occidente, la crítica y la creatividad se dan la mano.

El último día plenario, antes de los cursos post-congreso, fue un magnífico cierre con experiencias compartidas magistralmente por Lou Marinoff, Oscar Brenifier y José Barrientos (1 al 3 de julio 2018, en CDMX), tres grandes de la Filosofía Práctica.

En el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de la UNAM resonaron las palabras de Lou Marinoff con la Filosofía Oriental aplicada en la consultoría filosófica; de José Barrientos, con la fuerza de la creatividad al unir diversas propuestas de filosofía práctica; y Oscar Brenifier con una muestra de consultoría filosófica en su estilo muy particular y veloz, donde, según su propuesta, no hay modo de evadir el encuentro con la verdad, desde una postura crítica y lógica. La coordinación de este acto fue gracias a la presencia de Paulina Ramírez, directora internacional de CECAPFI.

La Filosofía Práctica crea sociedades humanizantes y contextos de paz

 Cabe destacar que los más de 90 ponentes en el congreso, expusieron el modo en el que realizan sus prácticas con militares, presos, niños y adolescentes, colegios, hospitales, grupos de mujeres, organizaciones sociales y empresariales, entre otros.

Tres requisitos para la Práctica Filosófica

De los excelentes resultados en todas ellas, y ante las necesidades del mundo actual herido por la violencia, la pobreza extrema, la migración forzada, entre otros retos, nació el lema del congreso, en su XV edición: “La práctica filosófica para crear relaciones humanizantes y contextos de paz”.

Por un lado, destaca la consultoría filosófica, que se distingue del Coaching, como de la Psicoterapia y del Psicoanálisis, por su objetivo y estrategia: los tres criterios para que se trate de una práctica filosófica, a decir de David Sumiacher, es que exista suficiente material teórico filosófico, el desarrollo de un diálogo intersubjetivo y que haya consciencia de un sentido filosófico de parte de los involucrados. En el caso de la consultoría filosófica, se trata del consultor y el consultante.

Entre las experiencias más novedosas de otras formas de llevar la filosofía a la vida, destacan la filosofía en cuerpos de seguridad, prisiones, hospitales, filosofía de la sexualidad femenina, la enorme diversidad de prácticas filosóficas en colegios para integrar el conocimiento global como nuevo método de enseñanza aprendizaje, y el mejor modo de aprender a vivir los valores mediante prácticas filosóficas con padres de familia, docentes, niños y adolescentes, en lugar de la impartición discursiva tradicional.

Todas las ponencias del XV Congreso Internacional de Prácticas Filosóficas fueron llevadas a la práctica mediante talleres. Esto favoreció que los expertos de todo el mundo llevaran consigo nuevas posibilidades de servicio con la práctica filosófica, por un mundo de paz y sociedades más humanas.

Pre y Post Congreso, cursos especializados con pioneros e innovadores

 Antes y después del Congreso, hubo cursos especiales, con grupos que se profesionalizan en las prácticas filosóficas. Los docentes fueron Ran Lahav con la experiencia de encuentro humano con la sabiduría, en reuniones grupales de Filosofía Profunda (Israel), Walter Kohan sobre Filosofía para la solidaridad, en ambientes con niños y jóvenes (Brasil), Gerd Achembach para la Consultoría Filosófica y el resultado pacificador de las Prácticas Filosóficas (Alemania); Lou Marinoff (USA) con Estoicismo, Daoísmo y Budismo en la consultoría filosófica, para reconocer lo definitivo, hallar contrastes y pasar del caos a la alegría; Oscar Brenifier con la consultoría filosófica, lógica y sumamente crítica, como ejercicio ascético; y José Barrientos, sobre las múltiples posibilidades durante cualquiera de las modalidades de las prácticas filosóficas, desde los ámbitos críticos y creativos, incluyendo la lúdica, el arte y la poesía.

La filosofía se abre espacio para pertenecer y transformar la realidad

Para mayor información, consulte www.cecapi.com y las ponencias en video en el Facebook de 15th International Conference of Philosophical Practice y próximamente en el youtube de CECAPFI Centro

 

 

IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA EN LA SOCIEDAD.

Presentamos aquí una entrevista al Dr. Ángel Alonso Salas donde se analiza la función e importancia de la enseñanza de la filosofía en la niñez y en las prisiones. El trabajo fue elaborado por Daniela Gómez, Joana Mayen, Gabriela Mora y Arturo Sanguino, estudiantes de sexto semestre de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

Con esta labor se quiere mostrar cómo la filosofía, desde siempre, se ha ocupado de sí misma y de las inquietudes que afectan directamente al ser humano como individuo (la vida, la felicidad, la muerte, la responsabilidad, la soledad, la angustia y un largo etcétera), así como otras que concierne al ámbito público (la libertad, la paz, la guerra, la ley, la justicia, la democracia, el poder, los derechos humanos y otro largo etcétera) y otras más en ámbitos del saber (cultura, educación, arte, humanidades, ciencia). Es decir, cómo la filosofía coadyuva en la mejoría de las relaciones sociales, posibilita la dignificación del ser humano y forja un pensamiento crítico, creativo e inquieto. Asimismo, se ofrecen razones que explican cómo la filosofía, bien enseñada, ayuda en la formación de los niños. De lo que se trata es que a los niños no se les adoctrine, sino generar una serie de acciones adecuadas a su edad para que descubran e indaguen por sí solos las inquietudes que surgen de su entorno. Y finalmente, se explica en qué consiste el proyecto de enseñanza de la filosofía en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla y el Centro de Ejecución y Sanciones Penales Varonil Oriente (CESPVO) que coordina el profesor Marco Antonio López Cortés.