IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA EN LA SOCIEDAD.

Presentamos aquí una entrevista al Dr. Ángel Alonso Salas donde se analiza la función e importancia de la enseñanza de la filosofía en la niñez y en las prisiones. El trabajo fue elaborado por Daniela Gómez, Joana Mayen, Gabriela Mora y Arturo Sanguino, estudiantes de sexto semestre de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

Con esta labor se quiere mostrar cómo la filosofía, desde siempre, se ha ocupado de sí misma y de las inquietudes que afectan directamente al ser humano como individuo (la vida, la felicidad, la muerte, la responsabilidad, la soledad, la angustia y un largo etcétera), así como otras que concierne al ámbito público (la libertad, la paz, la guerra, la ley, la justicia, la democracia, el poder, los derechos humanos y otro largo etcétera) y otras más en ámbitos del saber (cultura, educación, arte, humanidades, ciencia). Es decir, cómo la filosofía coadyuva en la mejoría de las relaciones sociales, posibilita la dignificación del ser humano y forja un pensamiento crítico, creativo e inquieto. Asimismo, se ofrecen razones que explican cómo la filosofía, bien enseñada, ayuda en la formación de los niños. De lo que se trata es que a los niños no se les adoctrine, sino generar una serie de acciones adecuadas a su edad para que descubran e indaguen por sí solos las inquietudes que surgen de su entorno. Y finalmente, se explica en qué consiste el proyecto de enseñanza de la filosofía en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla y el Centro de Ejecución y Sanciones Penales Varonil Oriente (CESPVO) que coordina el profesor Marco Antonio López Cortés.

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CAFÉ FILOSÓFICO EN SANTA MARTHA ACATITLA

Por Paola Zamora Borge

No quise pensar nada antes de entrar. Ni construir un juicio, ni hacerme expectativa alguna. Intenté mantenerme en total epojé (suspensión del juicio). Pero, poco antes de entrar me atacó un primer pensamiento: la soledad. Un lugar dentro de la ciudad, pero tan aislado. De pronto me imaginé llegar ahí en calidad de detenida. La desolación que me empezó a inundar hizo que pensará en el estoicismo, necesario para prepararse a estar ahí, durante días, semanas, meses o años o toda la vida. Regresé al sosiego. Solo sabía que me encontraría con mujeres. Mujeres como yo, como mi madre, como alguna amiga, alguna vecina o compañera de trabajo. Mujeres que algún día tuvieron ilusiones o quizá ni siquiera eso. Las imaginé con familia, dolor, soledad, inquietudes, decisiones, circunstancias. El ser humano no es blanco o negro. Somos matices. Aunque dentro solo azul o beige en la ropa. No en las historias o en los motivos.

Ese día, 11 de mayo, había fiesta por la celebración del día de la madre. El conjunto en vivo parecía ofrecer alegría. En la zona de encuentro había una sutil división. Al frente la mayoría vestía azul marino, las que contaban con una sentencia. Atrás las que vestían de beige, esperando sentencia. Encontré tantas miradas como las que ves en el transporte público. Algunos rostros tristes o con enojo, pero la mayoría haciendo de ese, su hogar.

Para llevar a cabo la sesión de café filosófico preparamos mi amiga Pao Cruz y yo el tema de Ariadna. A mi me interesó por la policromía de Ariadna, pensé en la soledad de estar en Naxos abandonada por Teseo y como ahí encontró el amor en Dioniso. Creí que el símbolo del laberinto tenía gran resonancia con la construcción del lugar. Su diseño con un acceso de escalera en caracol y los grandes pasillos y pisos se le parecía. Aunque caí en la cuenta que yo lo podía ver así porque venía de fuera. Quizá no siempre quien está dentro se percata de estar en un laberinto. Este símbolo me parece iniciático. Es la búsqueda interior, el encuentro con tu propio Minotauro y el ingenio y habilidad para poder someterlo, como lo hizo Teseo con ayuda de Ariadna. Estar en el encierro puede ser justo así, pero quizá no es solo el espacio físico, también puede ser así nuestra propia mente.

En esta analogía, encontrarse al Minotauro resulta espeluznante. Vivir con nuestros demonios lo es. Una de las asistentes al Café: Alex, lo dijo bien: “Hay quienes están aquí y pueden aprender a liberarse, y quienes están fuera, pueden estar presas”. Esto me llevó a pensar en lo cierto que es vivir en tu propia prisión. En tu caverna. Atrapada por tus miedos, por tus resentimientos, por el abuso, la violencia, la ignorancia que se ignora. Quizá muchas de ellas vivían eso allá afuera. Quizá la cárcel aprisiona el cuerpo, pero a veces el mundo, aprisiona el alma.
También puede ser que el Minotauro no esté en tu mente, como dijo Sartre “el infierno son los otros”. Quizá afuera había muchos Minotauros al acecho, quizá el monstruo sea la miseria o la violencia. También lo puede ser un amor que duele, de esos que yo creo no son amor. Quizá hubo quien mató a su Minotauro. Minotauros pueden ser los que te encerraron ahí, quienes te enfrentaron a tus miedos o a tus debilidades o tú misma confrontando el coste de estar en el lugar equivocado, de no saber que podías tomar otra decisión, de haberte involucrado con la persona errónea, de haber escapado de otra cárcel interna. Quizá la diferencia fue no tener un hilo para salir del laberinto. Seguro no lo hubo o no la vieron, esa guía para no perderte, para encontrarte. Para aprender a salir de tu propia prisión.

La sesión dio inicio una hora después de estar en el centro penitenciario. Pao expuso el mito -como es su estilo- con elocuencia y claridad. Con la calidez necesaria para ser comprendido. Entonces les pedimos formularan una pregunta que le harían a algún personaje del relato o bien, se hicieran una pregunta sobre el relato. ¿Por qué Ariadna traiciona a su familia? Ariadna. La que por amor quebranta la confianza de su familia en busca de la libertad. La que es abandonada en una isla. La que es reencontrada por un semidios. Es una imagen muy poderosa. Pues algunas de las que están ahí son Ariadnas. Algunas creyeron amar y llegaron a las últimas consecuencias. “En el amor y la guerra todo se vale” fue sin duda una de las frases con más resonancia en la sesión.

Hay quien también preguntó por Teseo. El héroe que libera a su pueblo de la condena a un injusto tributo, pero pierde a su padre desesperado en un mal entendido. Ahí vino la pregunta sin mucho eco: La expectativa de un padre. ¿cuál es la fortaleza que veo Egeo en Teseo? ¿Qué esperan los padres de los hijos? ¿Acaso los padres esperan de sus hijos heroicidad? ¿Acaso los hijos no reflejan los valores aprendidos por los padres? Esta pregunta me hizo pensar en la familia. ¿Qué significaba para ellas la familia, la figura de un padre y su autoridad o la protección de una madre? Me di a la tarea de pensar e investigar, y sin duda, uno de los lazos más débiles suele ser la familia. Sin duda, en muchos casos ellas provienen de familias fracturadas afectivamente. Donde en vez de amor hubo dolor, abandono, ausencia. Pao me hizo ver que las mujeres que están en la cárcel son olvidadas por la familia, los hijos se suelen avergonzar de tener una madre presidiaria, el esposo si llega es para que le firme el acta de divorcio. Lo que hay en abundancia, es abandono. A la mujer siempre se le exige ser impecable. Se espera de ella sacralidad. La cárcel es el lugar de la impiedad.

Algunas dentro de la cárcel encuentran a su Dioniso. Vi a algunas mujeres con su pareja en prisión. La amistad y el amor es el mayor consuelo y bien que puede haber, supongo que significa aun más en condiciones carcelarias. Creo que, en ese espacio, el amor del alma y el amor del cuerpo cobran otro significado. Ha de ser difícil necesitar caricias y no poder siquiera ir a un bar o usar la red social o una aplicación para tener un encuentro.

Una de las internas reforzó lo que pensé antes de entrar. No juzgar. Ella dijo que quizá antes no se había dado cuenta de lo que era la libertad. Valorar la libertad es valorar todo lo que tienes. No tener la libertad es valorar con lo único que te quedas. Allá afuera haces juicios… le das importancia a muchas cosas, pero cuando estás adentro, ya no puedes juzgar, no es lo mismo que un día decidas no salir de tu casa a no poder decidir ya nada. Aunque aún en la prisión del cuerpo, puedes aprender a decidir, por ejemplo, darle un significado a la vida. Pero quizá hay otros códigos, otras formas en que la carne encuentre consuelo. Estas cavilaciones me hacen regresar a las preguntas de la sesión. De todas las planteadas la que eligieron fue ¿Cuál es la diferencia entre las estrategias del amor y de la guerra? El amor y la guerra se parecen en sus fines: ambas quieren ganar. Es un asunto de poder. La diferencia es que el amor lo hace mediante la unión; la guerra con la destrucción, pero al final de cuentas en ambas todo se vale, pues como una de ellas aseveró; citando a Nietzsche “Todo lo que se hace por amor, está más allá del bien y el mal”. Frase que me hizo ver cómo la filosofía que les ha llevado Marco Antonio López y Ángel Alonso Salas desde hace unos meses, les ha resultado tan significativo como lo es hacerse de un sentido de vida en la prisión.

CON UN TALLER DE FILOSOFÍA.  Reos viven lo que pocos se imaginan, en reclusorio de CDMX

Por Tanya Guerrero (Publicado en EL GRÁFICO,  21/05/2018)

 

Encarcelaron a la Filosofía para liberarlos espiritualmente. Desde la doctrina Estoica, les enseñan a no ser avaros y enceguecerse por la riqueza, a no sufrir cuando estén en una situación crítica y a sobrellevar las peripecias de la vida sin resentimiento. Es decir, soportarla estoicamente.

Desde mayo de 2017, 50 internos del Centro de Ejecución y Sanciones Penales Varonil Oriente (CESPVO) forman parte del programa internacional BOECIO, organizado por la Universidad de Sevilla, con el que Portugal, Brasil y España coordinan esfuerzos con México para que las personas privadas de su libertad formen parte del Taller de Filosofía que a través de una serie de ejercicios fortalece el cuerpo y el espíritu de estas personas para enseñarles una nueva forma de vivir.

FILOSOFAR

La apuesta es que las ideas de Aristóteles, Sócrates, Platón y otros filósofos, resuenen en las decisiones que estos hombres tomarán a partir de ahora, poniendo en perspectiva su pasado en relación con el lugar en donde están.

“La reclusión es el momento idóneo para estudiar Filosofía porque hay tiempos de soledad, de quietud y calma que les permiten reflexionar consigo mismos; no sólo lo que hicieron como infractores, sino también sobre su vida e infancia, llevándolos a tomar decisiones de cambio“, comenta Marco López, profesor del curso e iniciador del proyecto.

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TRAS CUARENTA AÑOS DE EXISTENCIA, LAS AUTORIDADES DE LA BUAP SUPRIMEN LA REVISTA DIALÉCTICA

Por Gabriel Vargas Lozano (Fundador y co-director de la revista Dialéctica)

En el mes de junio de 2016, se cumplieron cuarenta años de existencia de la revista Dialéctica. Nuestra revista salió a la luz aquel mes de 1976 como órgano de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla (hoy Benemérita) con el fin de fortalecer académicamente a una institución que había sido hegemonizada por la izquierda ante los ataques del gobierno y de una derecha ultra reaccionaria. En efecto, en aquel momento, la UAP era criticada por los medios masivos de comunicación por ser una institución a la que le interesaba más lo político que lo académico. Nuestra revista, desde su modesta tribuna, quería demostrar que lo político no estaba reñido con la calidad de la investigación, de la docencia y de la difusión. Por otro lado, en el panorama nacional no existían muchas revistas teóricas que asumieran un pensamiento crítico desde un punto de vista filosófico y por tanto, queríamos llenar también ese vacío. Se trataba entonces de dar lugar a un medio en donde se publicaran artículos, ensayos, entrevistas y materiales en general que proporcionaran sólidos argumentos para reflexionar sobre los grandes problemas nacionales e internacionales. Durante estos cuarenta años, las páginas de la revista dieron a conocer trabajos de excelencia de pensadoras y pensadores como Adolfo Sánchez Vázquez, Pablo González Casanova, Luis Villoro, Pierre Vilar, Adam Schaff, Manuel Sacristán, Wenceslao Roces, Néstor García Canclini, Raúl Páramo Ortega, Perry Anderson, Umberto Cerroni, Biagio de Giovani, Giusseppe Bacca, Frigga Haug, Enrique Semo, Jacques Bidet, Wolfgang Fritz Haug, María Rosa Palazón, Gerard Pierre Charles, René Zavaleta, Sergio Bagú, Raúl Páramo, Carlos Pereyra, Enrique González Rojo, Enrique Dussel,  y muchos otros más cuya sola mención es símbolo de lo mejor del pensamiento latinoamericano y universal.

Ahora bien, Dialéctica sobrevivió todos estos años gracias a tres grandes factores: en primer lugar, el empeño de un grupo de profesores e investigadores que ofrecieron sus mejores esfuerzos para llevar adelante la revista. De este grupo, infortunadamente nos han dejado para siempre Ángelo Altieri Megale, filósofo y filólogo erudito; Juan Mora Rubio, destacado filósofo colombiano residente en México; Alfonso Vélez Pliego, Rector de la Universidad en tiempos violentos pero que supo sacar adelante a la institución y Mario Salazar Valiente, destacado intelectual salvadoreño. En segundo lugar, hay que agradecer a las autoridades que durante estos años hasta ahora, no dejaron de apoyar a la revista, estuvieran o no de acuerdo en lo personal, con la línea de la revista que sostuvo, en principio, un marxismo abierto, crítico, autocrítico y dialógico con otras concepciones. Y en tercer lugar, debemos agradecer a un público lector que se ha mantenido fiel contra viento y marea.

Durante estos cuarenta años, la revista vivió grandes momentos:  fue la primera que lanzó la iniciativa de conmemorar el centenario de la muerte de Marx en 1983, encabezando el comité organizador nacional cuyas actividades culminaron en un extraordinario acto en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México; organizó coloquios tan importantes como el de “Marxismo y cultura política en la crisis actual” o la “Primera reunión de filósofos y científicos sociales de México, Estados Unidos y Canadá”.  De igual manera, publicó números especiales sobre Gramsci y sobre una importante reunión de la izquierda organizada por Enrique Semo.

En su orden interno, la revista sufrió dos tropiezos: el primero fue la renuncia de dos distinguidos miembros del Consejo editorial: Oscar del Barco y Raúl Dorra, el primero filósofo argentino que formaba parte del grupo “Pasado y Presente” y el segundo, un notable escritor argentino también, quienes difirieron de la línea de la revista que apoyaba, no sin una postura crítica, a la Revolución cubana y denunciaba las posiciones conservadoras de Octavio Paz y su grupo. A pesar de ello, mientras permanecieron a su consejo, publicaron sus artículos con toda libertad.

Como ocurrió con la izquierda en todo el mundo, el derrumbe de los regímenes socialistas de Europa del Este y la URSS durante 1989 a 1991, ocasionó una fuerte crisis. En nuestro país, algunos militantes cayeron en la depresión y otros iniciaron el calvario de su “mea culpa” como si ellos hubieran sido artífices de lo ocurrido en aquellos países. Revistas tan importantes como Cuadernos políticos suspendieron su edición en forma definitiva como si todo hubiera acabado. Para los que hacíamos la revista Dialéctica, nos parecía que su publicación era más urgente que nunca porque había que explicar qué era lo que había ocurrido; cuáles eran sus causas y sus consecuencias. Fue por ello que iniciamos una segunda etapa en la vida de la revista renovando su formato y tocando los temas que nos parecían centrales en aquel período y así seguimos hasta que las actuales autoridades de la BUAP decidieron suspender el subsidio que otorgaban para seguramente impedir la difusión del pensamiento crítico favoreciendo a la derecha neoconservadora y neoliberal que se ha implantado en nuestra patria desde 1982.

Quisiera agregar que nuestra revista ha sido mencionada por autores de libros y figura en el Diccionario del marxismo publicado por Jacques Bidet. De igual forma, el Dr. Raúl Fornet-Betancourt en su libro sobre el marxismo en América Latina la menciona como una de las más importantes revistas del subcontinente.

Hoy nos encontramos en medio de una de las crisis más profundas por las que ha atravesado el país y por ello, revistas como Dialéctica son más necesarias que nunca para buscar planteamientos y soluciones a los graves problemas que enfrentamos.

Desde hace dos años y a pesar de todas las solicitudes que hemos hecho el Dr. Roberto Hernández Oramas y yo a las autoridades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), no hemos recibido ninguna respuesta. Es increíble el grado de ninguneo y desprecio para una verdadera institución cultural en la que han colaborado tantos y tan importantes autores y autoras pero sobre todo en lo que respecta a la teoría crítica. Durante cuarenta años, las autoridades de la BUAP apoyaron la publicación y las múltiples actividades que organizamos debido a que consideraban que en una Universidad que se precie de serlo, se deben debatir todas las ideas. Cuando las autoridades de una Universidad suprimen un medio como Dialéctica están cometiendo un atentado en contra de la libertad de pensamiento. Esperemos que rectifiquen su equivocada decisión.

Mayo de 2018

200 AÑOS DEL NACIMIENTO DE KARL MARX

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo” Karl Marx.

Presentamos aquí una serie de videos que forman parte de la celebración que se está llevando a cabo en diferentes instituciones de la CDMX con motivo de los doscientos años del nacimiento de Karl Marx (1818-1883).  Agradecemos mucho a David Moreno Soto, de la Editorial Itaca, y al proyecto FILIVAGA el permitirnos enlazar a este blog los videos de las mesas de trabajo que se encuentran en su canal de You Tube.

Gracias por visitar este blog y esperamos sus comentarios.

¡Larga vida al revolucionario de Tréveris, Alemania!

Saludos, Mtro. Eduardo Sarmiento G.

 

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO ( Facultad de Economía )

Para ver los videos da clic en los títulos. 

Pensar con Marx : La Clase Obrera y el Capitalismo Actual 1/2

Pensar con Marx : La Clase Obrera y el Capitalismo Actual 2/2

Ponentes: JULIO BOLTVINIK, EDUR VELASCO, ANA ALICIA PEÑA

MURMULLOS FILOSÓFICOS

En el reciente número de la revista Murmullos filosóficos (Año 6, número 13) se incluye el dossier “En defensa de la filosofía: análisis sobre filosofía y educación en la era de la globalización”.  Contiene ochos artículos que ahondan en el estado actual de la enseñanza de la filosofía y las humanidades así como los diversos significados de la filosofía en su relación con la sociedad. Al final se incluye la “Declaración de Salvador en favor de la Filosofía”.

IR A MURMULLOS FILOSÓFICOS

CONTENIDO

PRESENTACIÓN por Eduardo Sarmiento Gutiérrez, Coordinador del Dossier.

“LA MARGINACIÓN DE LA FILOSOFÍA Y LAS HUMANIDADES EN LOS PROCESOS DE TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA-MUNDO” por Vargas Lozano, Gabriel.

“DIVERSIDAD CULTURAL, PUEBLOS INDÍGENAS Y DEMOCRACIA EN LA CIUDAD DE MÉXICO” por Velasco Gómez, Ambrosio.

“FILOSOFÍA LATINOAMERICANA PARA EL MÉXICO DE HOY” por Saladino García, Alberto.

“QUÉ ES LA PRÁCTICA FILOSÓFICA” por Sumiacher, David.

“LA EDUCACIÓN COMO CONDICIÓN Y PRÁCTICA DE LA DEMOCRACIA” por Quintiliano, Aimberé Guilherme.

“FRIEDRICH VON HAYEK Y LOS ORÍGENES NEOCONSERVADORES DE LA EDUCACIÓN EN EL MUNDO GLOBAL” por Velázquez Delgado, Jorge.

“EL NEOLIBERALISMO Y LA TECNOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN EN EL PROCESO EDUCATIVO” por Flores Benítez, Ignacio.

“LA DEFENSA DE LA FILOSOFÍA COMO UN ATIVISMO”. Berdejo Bravo, Raúl.

DECLARACIÓN DE SALVADOR EN FAVOR DE LA FILOSOFÍA

 

 

 

 

MARXISMO, POLÍTICA Y UNIVERSIDAD

Marxismo, política y universidad, o la experiencia de la revista Dialéctica (1976-
2015). Entrevista a Gabriel Vargas Lozano.

El objetivo de esta entrevista es reconstruir y repensar una de las experiencias más
significativas del universo de revistas político-culturales de las izquierdas latinoamericanas
en general, y de las mexicanas en particular: la revista Dialéctica (1976-2015). Junto a su
principal animador, Gabriel Vargas Lozano, repasamos sus orígenes y sus búsquedas, sus
relaciones con la universidad y la política, la teoría marxista, el Partido Comunista
Mexicano (PCM) y los exiliados latinoamericanos en México. Asimismo, se busca
reflexionar sobre las dificultades que supone editar una revista de teoría política marxista,
autoubicada en los márgenes de la industria académica que domina nuestros días.

LEER ENTREVISTA 

Publicada en La Revista iZQUIERDAS la cual es una publicación científica (peer reviewed) de edición continua (ahead of print o adelanto de edición) editada por Ariadna Ediciones y el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, USACH.

 

NUEVOS TESTIMONIOS DE LOS TALLERES DE FILOSOFÍA EN CENTROS PENITENCIARIOS

La #SERIE FILOSOFÍA: UN QUEHACER IMPRESCINDIBLE (V) presenta las palabras de Selene Patricia quien narra su experiencia como miembro del Taller de Filosofía que se imparte en el Centro Penitenciario Santa Martha Acatitla y coordina el profesor Marco Antonio López Cortés. A ello le sigue la mirada de dos profesores de filosofía que asistieron como invitados: Dra. Norma Hortensia Hernández García y Dr. Jorge Armando Reyes Escobar. Cerramos esta quinta entrega con un par de reflexiones. La primera de José Gerardo Salas Reyes y la segunda de Juan Hernández González, ambos del Centro de Ejecuciones de Sanciones Penales Varonil Oriente.

Como siempre, esperamos sus comentarios y puntos de vista.

Saludos cordiales,

Mtro. Eduardo Sarmiento G.

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MI EXPERIENCIA EN EL TALLER DE FILOSOFÍA DE SANTA MARTHA ACATITLA

Por: Selene Patricia Guerra García (H-214)

Estando en reclusión, un lugar tan lúgubre donde el dolor, la tristeza y desolación abundan, donde personalmente me despojó de todo al llegar aquí. Afortunadamente, después de un tiempo llegó el taller de filosofía. Fue como conocer otro mundo, uno muy diferente: como abrir puertas, cruzar fronteras, atravesar muros, acortar distancias revelar emociones. Despertó el interés de leer cosas nuevas, no comerciales, autores, personajes diferentes, a grandes pensadores de la antigüedad. Indagar en la historia ha sido fascinante. Me ha ayudado a ver la vida de manera diferente, cuestionarme todo, ampliar mis ideas, pensamientos, libros de personajes como Sócrates y Platón, y en algunas novelas renombradas de grandes autores.

Hay muchas cosas que me han causado sorpresa, como los “versos áureos de Pitágoras”, que me parecieron interesante lo parecidos que son con los Diez mandamientos y proverbios de la Biblia, ya que fueron escritos muchísimos años antes de Cristo.

Disfruto al compartir esto con todo mi alrededor, así como con amigos, compañeras, familia e hijos, con la intención de despertar el mismo interés y/o curiosidad, o el simple hecho de transmitir el conocimiento. Por ejemplo, en mi estancia, después del cierre les comentaba a mis compañeras lo que habíamos leído en clase y ellas me pedían que se los leyera, y se volvió un hábito el leerles por la noche… Pero ahora tenemos televisión, y bueno… ¡ya se imaginarán! 😊

Me ha gustado tanto la filosofía, por tantas razones. Alimenta mi alma, fortalece mi espíritu, serena mis emociones y abre mi mente alegrando mi corazón. Para mí ha sido curioso y gracioso el conocer la etimología de algunas palabras, pues me he sentido menos ignorante. De las mejores cosas que me pudieron haber pasado en esta reclusión fue sin lugar a dudas, conocer la filosofía y a mi profesor Marco Antonio López Cortés.

Mirar la naturaleza del hombre con otra visión. Bien dicen que el conocimiento es poder. La filosofía ha provocado estar al pendiente de la información actual, tener mi propia opinión; criterio amplio; no dejarme llevar por lo establecido y menos por otras personas. Con esto me refiero a los engaños y entretenimientos del gobierno y los medios de comunicación.

La clase de filosofía ha sido también una introducción al arte, algo que para mí no es común -además tenía una idea errada de lo que consideraba como arte-. Me hubiera gustado conocer esta clase antes, tal vez mi vida hubiera sido diferente. Al darme cuenta que la Biblia era importante, muchas conocían de ella. Me había rehusado a conocerla. Entendí que también es un libro importante de conocimiento para nosotros, así que asisto a un taller donde aprendo sobre ella personalmente. No lo veo como un libro religioso, lo entiendo como un libro de enseñanza, de principios y valores.

La filosofía llegó en una etapa de mi vida en reclusión muy crítica, pero a través de ésta, me pareció o lo tomé como una terapia que me ayudó a subir mi ánimo y a sobre salir de mi sentir. Esta clase me ha servido en otras áreas de mi vida en reclusión (como el teatro). Sin exagerar, ha cambiado mi vida y seguirá siendo cuando reciba mi libertad. Estoy ansiosa de transmitirlo a los míos, que no he visto. Esto me hace recordar la frase de una maestra que aplica muy bien aquí: “El conocimiento para que perdure debe ser transmitido”.

La considero como una disciplina más al dar nuestra opinión, surgiendo el debate debe conservarse el respeto a la opinión opositora y a controlar el carácter, nuestro vocabulario y el como los dirigimos con nuestras expresiones. Otra cosa en la que considero me ha servido es a superarme para expresar, perder el miedo a hablar, dar mi opinión, decir mi sentir y a escribir, que al saber que no soy buena, me esfuerzo para hacerlo mejor. Así aplica la filosofía en Selene. Ser constante en ese cambio, para ser mejor ser humano, mejor mujer, mejor pareja, mejor amiga y mejor madre.

¡Ha sido mi luz en este camino! Agradezco a quienes hicieron posible que este taller sea impartido en el penal. Que así siga siendo porque estoy segura que cambiará la vida de alguien más como yo.

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EXPERIENCIA DE TALLER DE FILOSOFÍA CON RECLUSAS

Por Norma Hortensia Hernández García

Quien juzga a las personas

No tiene tiempo para amarlas

Teresa de Calcuta

 

Cuando se toma camino hacia oriente de la ciudad de México, rumbo al pueblo de Santa Martha Acatitla, el cemento se vuelve el elemento omnipresente. Los árboles, el verde de los camellones se comienza a extinguir. En mi infancia, cuando escuchaba la palabra “pueblo” para designar un lugar, evocaba campos sembrados, señores con sombrero de pasos cortos pero apurados; señoras alimentando pollos; chamacos armando lío en el lodazal. Hoy, en el corazón del pueblo de Santa Martha se levanta una edificación gris y monótona. El Centro Femenil de Readaptación Social. Las calles que conducen hasta ahí son laberínticas. Las personas que las transitan miran de soslayo. No hay caminares taciturnos. El ritmo corporal con el que se mueven los transeúntes, así como las miradas lanzadas a los extraviados (como yo) infunden temor. El cemento de las calles sobrepobladas de microbuses aletargados traza un continuum hasta el interior de la prisión, de pasillos igualmente laberínticos. Una vez que se han pasado los filtros reglamentarios la pregunta persiste ¿en qué momento entré? No hay mucha diferencia respecto al afuera. Y sin embargo sus habitantes hablan de la calle, se refieren a un mundo otro cuando señalan a los que son “de afuera”.

            Quizá en donde se pueda percibir un atizbo de diferencia es en los trozos de cielo recortados. Hasta donde pude percibir, no hay horizonte al cual asomarse, ni lejanía ante la cual plantarse, ni ventana desde la cual observar siquiera la avenida gris. Círculos en las paredes y rendijas entre los muros que dan a otros muros, es lo que tienen, es por donde miran. La forma de un panóptico. Pero sólo la forma. No hay torre que oculte a un ojo omnipresente. Octágono que encierran a otro octágono, y así parece seguir al infinito. Aquí la vigilancia se ha instalado en el interior de cada una. Y sin embargo, están las personas. Las sonrisas. Uno de los puntos por los cuales persistió en mi la sensación de continuum no tiene que ver con la desconfianza que me inspiraron los transeúntes del pueblo, sino con el contraste de la sensación en la calle con la amabilidad del personal y la mayor amabilidad todavía de unas chicas muy jóvenes vestidas de azul portando un gafete, quienes con cordialidad afectuosa nos dieron la bienvenida. No supe que eran reclusas hasta después de dos pisos y varias vueltas en el edificio. Ellas iban alegres, ocupadas en la logística, en señalar el camino y coordinar las acciones para preparar nuestro taller. Vivaces, con chispa, transmitían su energía y nos presentaron a otras mujeres, estas últimas sin gafete. Si señalo esto es porque en este territorio los distintivos cuentan mucho. La ropa azul que llevan algunas habla de sentencia dictada, la café de la espera. Los externos no podemos llevar esos colores ni los de los vigilantes. “Externos” he dicho, y sin embargo tan del mismo país, del mismo mundo con bordes que se derriten, que explotan y en cuya recomposición buscan sentido.

                Como es evidente, esta narración intenta transmitir mi experiencia en el desempeño de mi profesión. Este ejercicio que ahora dejo por escrito no me es extraño. A los maestros nos gusta narrar nuestra experiencia con los diferentes “públicos” (así los llama mi colega más cercano). La particularidad de este público es el que motiva a la escritura. Y al transcribir desearía sólo hacer una descripción puntual de la vivencia, decir que no me detuve a juzgar, pero mi corazón no es del tamaño de Teresa de Calcuta y sería hipócrita afirmar una total entrega pues me resulta inevitable montarme en el lugar del observador, y finalmente esa sí que es una posición de afuera. Así, retomando el hilo de la narración, las mujeres que nos presentaron a continuación estaban en la misma sintonía de quienes nos recibieron. Una presencia sumamente agradable. Diríase con el narcisismo suficiente de quien se afirma en el mundo y dice “esta soy yo, y me he puesto linda para la reunión de hoy”. Las mujeres de “afuera” componen así su imagen para salir de casa. Ellas se han presentado con el maquillaje que resalta la hermosura de una mujer mayor, por ejemplo. Quienes no se han maquillado, han puesto atención a su peinado: trenzas en los cabellos largos, tintes en los cabellos medianos, una mujer mayor de cabello corto, muy pulcra y muy sonriente. Cabellos lustrosos y limpios, uñas recortadas y pintadas (todas de un mismo color de barniz, con puntitos blancos ¿obra de una misma artista?). Sólo una excepción, de la que me ocuparé después. Ahora solicito la indulgencia de mi amable lector para que no me tome por una criticona. Lo que quiero afirmar señalando el cuidado que las mujeres pusieron en su imagen es la lucha que ellas libran contra su desaparición. En contra de fundirse con el gris de las paredes, con la ausencia del mundo en la que se encuentran.

                Supe que desde el inicio estaba ya con las condenadas cuando una de las alegres y vivaces chicas nos dijo que ella también quería dar clase. Su deseo era alfabetizar, dado que hay una gran población en la cárcel que no sabe leer y escribir, pero no contaba con los medios porque no recibía visitas, nadie que la fuera a ver y a quien pedirle el material que requería. Ella ha desaparecido para los de afuera. Es el caso de muchas. No las “van a ver”, llaman a casa. Una grabadora advierte que se está haciendo una llamada desde la cárcel, y del otro lado sólo se corta la llamada. La familia tampoco quiere hablar con ellas. El taller de filosofía las hace aparecer. Su presencia ahí, a diferencia de algunos salones de clase en que los primeros bancos que se ocupan son los más alejados del maestro, se afirma por la cercanía. Su voz es franca, sus miradas muy atentas, su actitud corporal confiada, su palabra directa. Es verdad que algunas nubes oscuras cruzan momentáneamente sus rostros. También es verdad que al llevar la reflexión sobre sí mismas, en algún caso, la contrición, es decir, dolor o vergüenza por la manifestación verbal de que están cumpliendo una sentencia derivada de sus actos, se deja ver.

                Ya en el desarrollo de nuestra exposición, la tensión  adentro y afuera no cedió, por más que junto con nuestros colegas tratásemos de derribar las barreras. Pues ahí estábamos nosotros, llamados como profesionales de la filosofía para cometer la impertinencia propia de nuestra profesión: hablar. Hablar de lo que se supone somos expertos. Ya en el inicio, mi colega señaló atinadamente la característica más propia de nuestra disciplina: se trata de una ciencia (¡que duda cabe!) de cosas triviales. Nuestra tarea es “lo verdadero” dije yo, pero ¡vaya verdad de la que nos habíamos de ocupar! De la que nos decimos a nosotros mismos, afirmó el Dr. Reyes. La experiencia de sí, quise decir yo. El cuerpo enfermo que se percibe a través del sueño, fue el tema de mi intervención. Y entonces irrumpieron las complicadas preguntas que ¿cómo habríamos podido resolver? La primera, que me lleva a esa chica excepcional a la cual antes me referí fue ¿cómo escapar de nuestros sueños?, ¿cómo poder evitar repetir esas escenas a las que no deseamos volver? La mujer en cuestión, debe decirse, ha tenido intentos de suicidio. En buena medida este taller ha sido su asidero para no desaparecer definitivamente. Ella sí tiene contacto con su madre, sin embargo se pregunta, ¿cómo haré para regresar allá afuera? En mayo cumple su sentencia. Cinco años y un día, que puesto en perspectiva le genera más dudas que ilusiones, ¿a dónde irá a su clase de filosofía?, se pregunta y su sueño, muy recurrente entre ellas, es que está afuera, a punto de comer con su familia y se va. Tiene que regresar a pasar la lista. “Pasar la lista”, es su obsesión. Es la actividad básica de sobrevivencia para ellas.

La segunda pregunta, ésta derivada de mi impertinencia: Si a alguien, que no tiene conciencia plena de su propio cuerpo, en un momento determinado por la enfermedad, por el dolor, se le aparece el órgano que le conforma ¿qué pasa cuando duele el alma?, ¿cómo encontrar la cura?, en el sentido de Arístides, el soñador ocurrente que dio lugar a mi intervención. La cosa es que el Elio Arítides tal no se curó. Continuó enfermo durante doce años. Y durante ese tiempo se mantuvo en observación de sí y como privilegiado del Dios, pero ¿qué condición de privilegio se puede tener en ese lugar frío y gris mientras se cumple la condena? Ella sólo me dio un abrazo, un abrazo muy afectuoso, compasivo, tal como en ese momento yo lo necesité. Un momento en que no hubo ni adentro ni afuera.

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EL RECLUSORIO: UN MODELO A PEQUEÑA ESCALA DE LA TOTALIDAD DE LA SOCIEDAD MEXICANA

Por Jorge Armando Reyes Escobar

Hay por lo menos dos perspectivas desde las cuales se puede describir la vivencia de la visita a las mujeres del reclusorio de Santa Martha. Por un lado, está el punto de vista del profesionista que dedica parte de su tiempo libre a colaborar en un taller en el que expone temas concernientes a su formación: filosofía. Por otro lado, está el horizonte al que debe intentar atenerse el filósofo, ese individuo al que Husserl denominó con rigor “funcionario de la humanidad”, quien no puede permitirse juzgarse a sí mismo con condescendencia y superioridad moral por llevar a cabo lo que tendría que ser un acto de decencia humana básica (especialmente en nuestro país): convivir con los internos de los reclusorios y penales.

Ambas perspectivas se entrelazan al punto de confundirse porque la conciencia parece mostrarles una y la misma cosa: que las internas no tienen nada de especial, ni un halo de bondad ni un aura maligna, pues en su mayoría se encuentran recluidas por pobreza, marginación, ignorancia o la mala fe de quienes las denunciaron.  Esta constatación, sin embargo, tiene que llevarse a la clarificación para que pueda convertirse en experiencia; es decir, en una forma discernible de presentación del mundo a partir de lo padecido.

¿La compasión que uno siente por ellas no cuenta como experiencia? No. Y no porque uno no pueda sentir empatía frente a su situación, sino porque la compasión es la palabra, tal vez la primera palabra, mediante la cual uno intenta protegerse del shock que representa el ingreso al reclusorio, un shock que no proviene de la brutalidad o la violencia que uno esperaría encontrar, sino por la apariencia de normalidad que desprenden los pasillos, los procedimientos de ingreso, los anuncios de comida corrida, los tendederos, las conversaciones. Todo parece tan habitual, tan normal, tan parecido a nuestro recorrido por los pasillos que nos conducen a nuestro salón de clases que es fácil imaginarse a uno mismo en su papel cotidiano de profesor que va sopesando los mejores recursos pedagógico-didácticos para transmitirle una idea o dos que consiga encontrar acomodo entra la ira de saberse víctima de una injusticia y el dolor callado de tan profundo causado por su condición de paria.

Pero estas últimas impresiones desaparecen, no por voluntad metodológica sino por el desenvolvimiento del asunto mismo. Hay de todo: rostros interesados y risueños, miradas atentas que dejan adivinar que las propias palabras están siendo sometidas a una evaluación serena, desinterés, aburrimiento, extravío, exactamente igual que en cualquiera de nuestras clases. Es en ese punto donde la sensación de normalidad alcanza su momento más alto y, a la vez, se es consciente de que la compasión no tiene lugar aquí, pero no porque brote de ellas una actitud estoica ante la cual palidecerían en su pequeñez los juicios y criterios morales de quienes estamos “fuera”. Más bien, la compasión desaparece —y tiene que mantenerse al margen, aun cuando se recuerda la vivencia días después— para darle lugar al horror; y no me refiero únicamente al horror de saber que bastaría un pequeño, diminuto, giro en las circunstancias para encontrarse preso, sino al horror de averiguar de donde procede esa sensación de normalidad. Ese aire de vida cotidiana no se debe a que tengan objetos y prácticas que también se encuentren “fuera” (tenis Nike, puestos de revistas, tacos de canasta, etc.), se debe, más bien, a la conciencia —vaga, pero que hay que llevar a su plena claridad— de que uno no se está moviendo en el terreno de la oposición “dentro/fuera”, conforme al cual habría un criterio moral, jurídico o sociológico que a la par delinearía y sancionaría cualitativamente la distinción entre quienes están dentro del reclusorio y quienes estamos fuera. En cambio, la sensación de desasosiego que nunca abandona al visitante surge, creo, de percibirse a sí mismo en el terreno de la distinción “microcosmo/macrocosmos”; es decir, el reclusorio es un modelo a pequeña escala de la totalidad de la sociedad mexicana: un conjunto de procedimientos y filtros de inspección, clasificación y reglamentación en el cual toda falta es punible, pero también negociable, y en el cual la amistad ha cedido su lugar a una imitación de civilidad.

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REFLEXIÓN PERSONAL

Por: José Gerardo Salas Reyes

La ciencia humana es finita y perversa. Cuando no tiene un espíritu de amor contiene algo irracional, sin un sentido común. Alejado de la filosofía siempre tendrá un contenido en espera de lo real y una verdad espiritual virtuosa y divina, con la oportunidad de arrepentirse antes de cometer un daño personal o ajeno a si mismo. Utilizando su propia sabiduría, si logra investigar y dar un resultado positivo, separa lo benéfico de lo dañino, ocultando lo malo, dando Luz a lo positivo con ayuda del espíritu de amor.

 

REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA

Por:  Juan Hernández González (D5 1-2)

Tú fuiste creado a imagen de Dios y tienes las habilidades dadas por Dios, para dirigir tus pensamientos y controlar tus emociones, y, ordenar tu destino. Serás lo que haz de ser. Eres una persona única e irrepetible. Nadie en absoluto tiene la misma combinación de habilidades que tú. No permitas que tus equivocaciones (o fracasos) te intimiden o te depriman. Reconoce que tener valor tiene magia. Debes reaccionar después de cada fracaso e intentarlo de nuevo las veces que sean necesarias hasta que venzas. No es malo cometer errores, es malo no aprender de ellos. Amar es poner nuestra felicidad en la felicidad de otros. No hables en contra de nadie, hasta que te hayas puesto en su lugar. Las ideas controlan el mundo, pero la oración tiene poderes maravillosos. La fortuna favorece siempre a las mentes preparadas y la prosperidad es duradera cuando trabajas en la virtud, ya que es un hábito que se adquiere con la constancia. No te permitas tener temor ni ansiedades, recuerda que tienes que quitarte el deseo constante de obtener algo por nada. Eres el centro del universo y sea que te resulte claro o no, marcha como tiene que marchar. Lucha para ti y para los que te rodean, así podrás marcharte de este plano satisfecho. Sé sincero contigo mismo.

Aprende lo mejor de cada persona. Recuerda que a cuantos conozcas son parte de ti. Somos células que forman un solo cuerpo. Cada uno te regala crecimiento espiritual y no dudes de agradecerle a cada semejante, una sonrisa. Puede ser un buen pago, no siempre se paga con dinero. Hay gente tan pobre que sólo tiene dinero y el dinero no te da la prudencia. Ama a la gente y sírvela: servir no empobrece, no te cuesta un solo centavo. Hoy este momento es el momento de amar, de sentir. El ayer ya fue. El mañana solo Dios lo sabe. El propósito verdadero del ser humano es disfrutar de la vida donde quiera que te encuentres. Ser feliz y hacer dichosos a otros. Agradece a Dios o a la naturaleza, por darte la oportunidad de dar lo mejor de ti cada día. Esfuérzate en todo lo que hagas. Cada día serás mejor y lograrás tus metas. Recuerda de agradecer por tener la oportunidad de seguir vivo. ¡Vive! ¡Sólo vive! Recuerda que tu situación actual no es tu destino final.